Cambiando corazones y hábitos

3 noviembre, 2008 por  
Archivado bajo Preparándose para el bautismo

Cambiando corazones y hábitos

El arrepentimiento es uno de los mayores dones que Dios ha dado al género humano.  A través del proceso de arrepentimiento, los corazones se pueden unir, las relaciones pueden mejorar y usted encuentra paz para su corazón y su alma.  El verdadero arrepentimiento trae consigo paz, gozo y el conocimiento de tener la aprobación de Dios.  En ocasiones, el arrepentimiento es fácil, pero a veces puede convertirse en una gran lucha.  Lo que en realidad importa es la sinceridad de su corazón, la voluntad de corregir lo que salió mal y cambiar.

Nos arrepentirnos a medida que crecemos en la fe.  Cuanto más aprendamos acerca de Dios, más desearemos mejorar nuestras vidas.  El Apóstol Pablo dijo:

Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.  Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.  Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto (2 Corintios 7:9.11)

Pablo menciona que “la tristeza que es según Dios” nos lleva al arrepentimiento.  Esto nos llevar a aprender que ciertas cosas en nuestra vida no están en armonía con la voluntad y los mandamientos de Dios.  El Espíritu de Dios recaerá sobre usted y le ayudará a darse cuenta de las cosas que necesita cambiar, pero a menos que usted empiece a cambiar, el Espíritu finalmente se retirará.

La tristeza que es según Dios significa que sabemos lo que hemos hecho mal.  Tal vez le mentimos a un ser querido o robamos algo de una tienda.  Tal vez hemos cometido pecados sexuales, como el sexo antes del matrimonio.  Sea lo que sea, la tristeza que es según Dios nos llevará a cambiar nuestros pensamientos y hábitos.  Tenga presente que Pablo dijo cómo la tristeza según Dios trae contrición, compensación en nosotros mismos, afecto, celo, entre otros.  Esto significa que debemos dejar de cometer cualquier pecado que hayamos estado cometiendo.  Debemos, si es posible, solucionar el mal que hemos hecho.  Si hemos robado, debemos devolver lo robado; si hemos mentido, debemos pedir disculpas y decir la verdad.  A veces no podemos fácilmente compensar las acciones.  En estas circunstancias debemos hacer todo lo que podamos.  Tenemos que pedir disculpas a quien hemos lastimado y debemos comprometernos a no hacerlo nuevamente.  También debemos pedir el perdón de quienes hemos herido.  Por último, debemos orar a Dios y pedirle que nos perdone.  Los pasos básicos del arrepentimiento se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Reconocimiento: En primer lugar debemos reconocer que hicimos algo malo.
  • Tristeza que es según Dios: Debemos sentir tristeza porque nuestras acciones han herido los demás y han ofendido a  Dios.
  • Confesión: Debemos confesar nuestros pecados a Dios, a quienes hemos ofendido y a nuestro obispo si es muy grave.
  • Restitución: Debemos tratar de compensar lo que hemos hecho.
  • Pedir perdón: Debemos pedir perdón a los que hemos herido u ofendido y a Dios.
  • Renuncia: Nunca debemos hacerlo de nuevo.

Doctrina y Convenios, que contiene las revelaciones a los profetas modernos, nos enseña que, “Por esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí, los confesará y los abandonará “(D. y C. 58:43).  Este es uno de los pasos más importantes ya que si seguimos cometiendo pecados, entonces no nos hemos arrepentido de verdad.  A través de arrepentimiento, llegamos a conocer nuestras debilidades y nuestras fortalezas.  Para la mayoría de personas, este proceso de autodescubrimiento y búsqueda de fe en Dios es muy difícil.  Debemos confiar en que a medida que hacemos nuestro mejor esfuerzo, la gracia de Dios compensará nuestra debilidad.  En el Libro de Mormón, un profeta oró por sus propias debilidades y recibió estas palabras de Dios:

Y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos (Éter 12:27).

Al venir a Jesucristo y poner nuestra fe en Él, al confiar en Él y cumplir sus mandamientos, nuestras debilidades se harán fuertes por Su gracia y seremos perdonados de todos los pecados que hayamos cometido.

El arrepentimiento trae mucho gozo a nuestras vidas y nos permite caminar con la cabeza bien en alto regocijándonos en la misericordia que Dios nos ha mostrado.  El arrepentimiento verdadero llenará nuestra alma con compasión y amor por los demás y con un deseo de ayudarlos, así como hemos recibido la ayuda de Dios.

En ocasiones, sin embargo, luchamos con ciertas adicciones o hábitos destructivos que son difíciles, si no imposibles de superar por nuestra propia cuenta.  Nuestro Padre Celestial quiere que seamos puros y limpios, pero también sabe que a veces somos débiles.  Algunas cosas como la adicción a las drogas, el alcoholismo, la adicción al sexo o a la pornografía, atracción entre parejas del mismo sexo, la dependencia del café, té o cigarrillos son todos perjudiciales no sólo para nuestros cuerpos, sino también para nuestros espíritus porque bloquean el Espíritu de Dios y adormecen nuestros sentimientos .  Hay algunas organizaciones y métodos para ayudar a superar estas adicciones y tentaciones.  Recuerde que no debe sentirse culpable por ser tentado ya que todos somos tentados por algo.  Lo que importa es cómo actúa.  Dios conoce su corazón y sus deseos y espera lo mejor de usted.  Jesucristo sufrió todas las cosas y puede saber cómo socorrer y ayudar a los que son tentados ya que fue tentado, pero como él era el Hijo de Dios nunca cedió a la tentación ni pecó.  Recuerde que su más cercano y mejor amigo en estos problemas es Jesucristo, pero también puede buscar ayuda de consejeros, líderes de la iglesia, amigos y miembros de su familia.

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