¿Debería realmente confiar en “sentimientos” en lugar de pruebas para saber si el Libro de Mormón es verdadero?

16 noviembre, 2008 por  
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¿Debería realmente confiar en “sentimientos” en lugar de pruebas para saber si el Libro de Mormón es verdadero?

Tarde o temprano todos quieren saber cómo saber si algo es verdadero. En la escuela, aprendemos sobre el método científico. En este método una persona prueba una idea para ver si funciona siempre. Si lo hace, entonces puede llegar a la conclusión de que su idea estaba bien. En cuanto a matemática, física, química y otras ciencias, podemos hacer pruebas con la evidencia para entender la verdad. Sin embargo, es más difícil hacer pruebas a la idea de que existe un Dios o que las escrituras en verdad contienen Sus palabras. Por lo tanto, ¿cómo podemos saber la verdad?

En Juan 14:26, Jesús dijo a Sus discípulos que después de su partida al cielo, Dios el Padre enviaría al Espíritu Santo quien “os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Es importante resaltar que el Espíritu Santo, también llamado Santo Espíritu, nos enseñará todas las cosas. Esto significa que a través del Espíritu Santo podemos saber si existe un Dios. ¿Cómo puede el Espíritu Santo decirnos si Dios vive o si el Libro de Mormón es verdadero? Para entenderlo, debemos primero entender el modelo de Dios para revelar la verdad. Tanto el Nuevo Testamento como el Libro de Mormón nos enseñan que Dios revelará cosas a Sus profetas a través de visiones y ángeles.

Mormón, uno de los profetas en el Libro de Mormón, por quien este libro fue llamado así, enseñó que “sabiendo Dios todas las cosas, dado que existe de eternidad en eternidad, he aquí, él envió ángeles para ministrar a los hijos de los hombres, para manifestar concerniente a la venida de Cristo; y que en Cristo habría de venir todo lo bueno. Y Dios también declaró a los profetas, por su propia boca, que Cristo vendría” (Moroni 7:22-23). Dios enseña Sus verdades a los profetas y éstas se registran en las Escrituras. Esto es lo que Pedro enseñó en el Nuevo Testamento:

“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

En Hechos 10:34-44, Pedro enseña que Dios elige a algunos hombres como testigos y les ordena que enseñen a otros que puedan también creer en Dios. Cuando terminó sus enseñanzas, el Espíritu Santo vino sobre los que estaban presentes y ellos creyeron en sus palabras y se bautizaron de inmediato. Por lo tanto, el Espíritu Santo nos confirma la veracidad de las escrituras y las enseñanzas de los profetas. Entonces, ¿cómo podemos saber cuando el espíritu nos esta enseñando? Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador (Juan 14:26). Pablo describe los frutos del Espíritu que sentimos cuando el Espíritu entra en nuestros corazones y en nuestras mentes. Él dijo:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).

Cuando sentimos amor, paz y un gran deseo para hacer el bien, entonces podemos saber que el Espíritu Santo está presente y nos dice que lo que estamos leyendo o escuchando es verdadero. El Libro de Mormón nos da una descripción muy clara de cómo saber que podemos obtener fe. Alma, un profeta de la América Antigua, enseñó que la fe es como una semilla y crece por medio de de nuestras oraciones y nuestra virtud. Como en el método científico que mencionamos anteriormente, él pide a las personas que experimenten con las enseñanzas y las palabras de Cristo que se encuentran en el Libro de Mormón:

“Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras. Compararemos, pues, la palabra a una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquí, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi entendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí. He aquí, ¿no aumentaría esto vuestra fe? Os digo que sí; sin embargo, no ha llegado a ser un conocimiento perfecto” (Alma 32:27-29).

Experimentar con la palabra significa reflexionar las palabras escritas e imaginar lo que significarían si fueran verdaderas. También significa hacerles pruebas a las enseñanzas al tratar de seguir los mandamientos de Dios tales como orar, estudiar las escrituras, asistir a los servicios de la iglesia y servir a los demás. A medida que usted comience a hacer estas cosas, el Espíritu Santo entrará en su corazón y mente, y sabrá que las enseñanzas, y por último, también el Libro de Mormón, son verdaderos.

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