¿He escuchado que los mormones tienen que trabajar para ser salvos, pero no dice la Biblia que somos salvos por gracia?
16 noviembre, 2008 por admin
Archivado bajo El evangelio
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¿He escuchado que los mormones tienen que trabajar para ser salvos, pero no dice la Biblia que somos salvos por gracia?
Los mormones creen que el hombre es salvo por gracia. Sin embargo, las creencias mormonas acerca de lo que es la gracia difiere ligeramente de muchas otras denominaciones cristianas. En la “Guía de las Escrituras”, que se encuentra al final de las nuevas ediciones del Libro de Mormón, la gracia se define como “El poder de Dios que hace posible que los hombres y mujeres reciban bendiciones en esta vida y obtengan la vida eterna y la exaltación después de ejercer la fe, arrepentirse y hacer lo posible por guardar los mandamientos. Esta ayuda o fortaleza divina proviene de la misericordia y el amor de Dios. Toda persona mortal necesita de esa gracia divina, como consecuencia de la caída de Adán, y también a causa de las debilidades del hombre.” La gracia es misericordia de Dios para nosotros, debido a nuestra debilidad por el pecado. Sin ella, nunca ninguna persona que haya vivido podría salvarse. Muchos cristianos enseñan que somos salvados por la gracia por sí sola y que nada de lo que hagamos afecta eso. Esta doctrina, sin embargo, es contraria a las numerosas declaraciones de Jesús que dicen que debemos obedecer sus mandamientos. Jesús declaró a sus discípulos:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).
Sin embargo, nuestras buenas obras no ganan la salvación para nosotros, ya que no importa cuántas buenas obras hagamos, todavía hemos pecado, y somos impuros y ninguna cosa impura puede morar en presencia de Dios. Al final, somos salvos por medio de Jesucristo, cuyo sacrificio en la cruz y cuya resurrección de la muerte, ofrecen la oportunidad para que todos podamos regresar a la presencia de Dios. Sin embargo, todavía tenemos que trabajar y hacer muchas cosas buenas. El élder Dallin H. Oaks, un apóstol moderno en Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días dijo lo siguiente:
El juicio final no es sólo una evaluación de una suma total de los actos buenos y malos – lo que hemos hecho. Se trata de un reconocimiento del efecto final de nuestros actos y pensamientos – en lo que nos hemos convertido. No es suficiente para nadie simplemente pasar por las señales. Los mandamientos, ordenanzas, y convenios del evangelio no son una lista de depósitos que deban realizarse en alguna cuenta celestial. El evangelio de Jesucristo es un plan que nos muestra cómo convertirnos en lo que nuestro Padre Celestial desea que nos convirtamos (Informe de la Conferencia, octubre de 2000, “El reto de convertirse”).
Dios desea que todos nosotros heredemos la vida eterna, pero ya que Él es perfecto y justo y nosotros somos débiles e imperfectos, no puede simplemente dárnosla, si no estaría negando la justicia. La solución es que Jesucristo pague la pena por nuestros pecados. Este acto se llama expiación. Para aplicar la expiación en nuestras vidas tenemos que creer en Jesús, arrepentirnos de nuestros pecados y pactar con Dios y Jesucristo seguir a Jesús como nuestro líder y ejemplo perfecto. Hacemos este convenio o la promesa mediante el bautismo.
Dios quiere que cada uno de nosotros nos convirtamos en una persona celestial llena de fe, esperanza y caridad. Esta vida es como un campo de pruebas donde podemos aprender, mediante nuestras pruebas y errores, cómo ser felices y cómo ayudar a otros. Como el élder Oaks dijo, no estamos tratando de ganar un número determinado de buenos puntos, estamos tratando de convertirnos en una nueva criatura en Cristo y que exige que obedezcamos los mandamientos de Dios y que salvemos a otros. A medida que luchamos por aprender, vamos a cometer errores o ceder ante la debilidad. La gracia de Dios es el poder para superar estas debilidades. A través de la gracia y misericordia de Dios estamos salvados por Jesucristo a través de nuestra fe en Él y nuestros esfuerzos para ser como Él.
