¿No acabaron los profetas con el Antiguo Testamento y la Biblia?
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¿No acabaron los profetas con el Antiguo Testamento y la Biblia?
Dios siempre ha llamado profetas desde los días de Adán. Cuando la mayoría de personas piensa en un profeta cree que es alguien que dice el futuro, pero eso es sólo un aspecto de la misión de un profeta. La misión real de un profeta es enseñar y dar testimonio sobre Jesucristo y hablar las palabras que recibe de Dios a través de la inspiración del Espíritu Santo. Un profeta es llamado por Dios como un testigo de Jesucristo ante el mundo entero. En Hechos 10:43, leemos:
“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.”
Nunca ha vivido un profeta que no haya enseñado sobre Jesucristo. En Apocalipsis 19:10 dice que”el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.” Los críticos del mormonismo afirman que los profetas acabaron con el Antiguo Testamento o con la Biblia como un conjunto. Es fácil demostrar que hubo profetas después del Antiguo Testamento ya que Jesucristo describe a Juan el Bautista como un profeta:
Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él (Lucas 2:28).
Así que definitivamente hubo profetas en el Nuevo Testamento. Después, el Apóstol Pablo enseñó que la Iglesia de Cristo se estableció sobre un fundamento de profetas.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios; edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios:19-20)
Luego en Efesios 4:11-14, Pablo enseña que los profetas, entre otros líderes, son entregados a nosotros por Dios a fin de ayudarnos a llegar a la unidad de la fe. Jesús advirtió a sus seguidores a tener cuidado con los falsos profetas. Él dijo:
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos (Mateo 24:24).
Si Jesús creía que no existirían más profetas, les tendría que haber advertido que no escuchen a nadie que afirme ser un profeta. Sin embargo, advierte de falsos Cristos y falsos profetas y como sólo hay un Cristo verdadero, que es Jesús, por lo tanto también hay profetas verdaderos. El Nuevo Testamento describe a varias personas como profetas.
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo (Hechos 13:1).
Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras (Hechos 15:32).
Algunas personas se confunden por la expresión de de Jesús en Lucas 16:16 y afirman que contradice las afirmaciones mormonas sobre el hecho de tener profetas:
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él (Lucas 16:16).
Sin embargo, en este contexto Jesús se estaba refiriendo al Antiguo Testamento, en el que los judíos de Su tiempo denominaban “la ley (los Cinco Libros de Moisés) y los Profetas (las escrituras de Isaías, Jeremías, Ezequiel). Esto se aclara en otro pasaje donde Jesús dice: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44). Cuando Jesús dijo que la ley y los profetas eran hasta Juan, quería decir que las profecías y leyes del Antiguo Testamento reveladas a Moisés fueron cumplidas en Él por su sacrificio en la cruz y que ahora el nuevo evangelio y la nueva ley del reino de Dios se llevaban a cabo.
Ya que sabemos que pueden existir profetas y que Dios siempre envía profetas a fin de enseñar Su palabra y conducir Su Iglesia, podemos estar seguros que desde que el mormonismo es la única Iglesia que afirma tener profetas, debemos investigar esto seriamente y la mejor manera de determinar si estos profetas modernos son verdaderos o falsos es estudiar las revelaciones entregadas a ellos en el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios.
