Lección 4: El Evangelio de Jesucristo: ¿Qué espera Jesús de nosotros?

26 enero, 2009 por  
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Lección 4: El Evangelio de Jesucristo: ¿Qué espera Jesús de nosotros?

Introducción

Vocabulario esencial

Justicia – Justicia es una ley de Dios que requiere consecuencias por las acciones.

Misericordia – El espíritu de compasión, ternura y perdón. Jesucristo nos ofrece misericordia mediante Su sacrificio expiatorio con condiciones de arrepentimiento.

Gracia – El poder capacitador de Jesucristo que nos permite obtener bendiciones en esta vida y ganar la vida eternal después de haber ejercitado la fe, habernos arrepentido, y haber hecho nuestro mejor esfuerzo para guardar los mandamientos.

Ordenanza – Una manera sagrada en que mostramos exteriormente que estamos haciendo un convenio con Dios.

Convenio – Una promesa vinculante de ambas partes entre Dios y el Hombre. Dios fija los términos para todos los convenios del evangelio. En la medida que hacemos lo que Dios pide, Él nos promete bendiciones.

Libros necesarios:

La Santa Biblia – Se puede usar cualquier buena traducción. Por lo general los mormones usan la Biblia del Rey Santiago, las citas en el texto vendrán de dicha traducción, pero si tiene una traducción diferente está bien.

El Libro de Mormón Un volumen que acompaña a la Santa Biblia, traducido por el Profeta José Smith. Si no tiene una copia, puede conseguir una copia gratis en línea en www.mormon.org También puede contactar a los misioneros mormones locales o ver el texto en línea del Libro de Mormón en http://scriptures.lds.org/es/contents. Luego se explicará sobre el Libro de Mormón en detalle.

Doctrina y Convenios – Doctrina y Convenios es una colección de las revelaciones divinas y declaraciones inspiradas dadas para el establecimiento y regulación del reino de Dios sobre la tierra en los últimos días… La mayor parte de las revelaciones de esta recopilación se recibieron por medio de José Smith, hijo, el primer Profeta y Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Otras se expidieron por medio de algunos de sus sucesores en la Presidencia. (“Nota Introductoria”, Doctrina y Convenios). Usted puede ver el texto de Doctrina y Convenios en línea en http://scriptures.lds.org/es/contents.

Lección 4: El Evangelio de Jesucristo: ¿qué espera Jesús de nosotros?

Cristo es el Único Camino

Jesucristo explica por qué Él fue enviado a la tierra en 3 Nefi 27:14. Él dijo:

Mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas-

Debido a que Cristo murió por nosotros y resucitó, todos nosotros también resucitaremos y compareceremos ante Dios para ser juzgados. Aprendimos en la lección 2 que somos juzgados por nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras obras. Seremos juzgados de acuerdo a las leyes de la justicia y de la misericordia. La ley de justicia requiere las consecuencias de las acciones incluyendo las bendiciones por las obras justas y el castigo por el pecado. El castigo por el pecado es la muerte spiritual o la separación de Dios. Esta separación de Dios sería permanente si no hubiera una forma de ser limpio de nuestros pecados. Jesucristo hizo posible que lleguemos a ser limpios. Él tomó sobre Sí nuestro castigo por Su sufrimiento. Él se interpone entre nosotros y la justicia y hace posible que seamos perdonados por Dios y recibamos misericordia (ver Mosíah 15:9). En el Libro de Mormón, aprendemos del profeta Lehi que sólo por medio de Cristo podemos ser limpios de nuestros pecados. Él dijo:

Por tanto, la redención viene en el Santo Mesías y por medio de él, porque él es lleno de gracia y de verdad.

…ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías, quien da su vida, según la carne, y la vuelve a tomar por el poder del Espíritu, para efectuar la resurrección de los muertos, siendo el primero que ha de resucitar. (2 nefi 2:6, 8).

Jesucristo hizo posible que lleguemos a ser limpios pero Él no tomó nuestra responsabilidad personal. Él nos ha pedido vivir Su evangelio con el objeto de que lleguemos a ser limpios y volvamos a vivir con nuestro Padre Celestial. Jesús resumió Su evangelio en 3 Nefi 27:19-20:

Y nada impuro puede entrar en su reino; por tanto, nada entra en su reposo, sino aquellos que han lavado sus vestidos en mi sangre, mediante su fe, el arrepentimiento de todos sus pecados y su fidelidad hasta el fin.

Y éste es el mandamiento: Arrepentíos, todos vosotros, extremos de la tierra, y venid a mí y sed bautizados en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día os presentéis ante mí sin mancha.

Jesús enseñó cinco pasos en esta escritura que debemos hacer con el objeto de ser limpios. Estas cinco cosas serán los temas de esta lección. Ellos son:

1. Fe en Jesucristo
2. Arrepentimiento
3. Bautismo por inmersión para la remisión de pecados
4. El don del Espíritu Santo
5. Perseverar en fidelidad hasta el fin.

Fe en Jesucristo

¿Qué es fe?

Alma 32:21
Hebreos 11:1

Fe es creer en algo que no podemos ver. Cuando tenemos fe en Jesucristo creemos que Él es nuestro Salvador y que solamente por Su intermedio podemos volver a vivir con nuestro Padre Celestial. Lo aceptamos y aceptamos Sus enseñanzas. Él dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Creemos que seguirlo y cumplir Sus mandamiento es el único camino a la verdadera felicidad. Debemos esforzarnos para vivir como lo hizo Jesucristo y guardar Sus mandamientos.

¿Qué nos conduce a hacer la fe?

Alma 34:15-17
Mosíah 4:9-10

La fe conduce al arrepentimiento. A medida que crece nuestra fe en Jesucristo, reconocemos las cosas que estamos haciendo mal y deseamos cambiar. La fe nos conduce a la acción. Actuamos por nuestro deseo de cambiar y dejamos de hacer cosas que sabemos que no debemos hacer. La fe nos conduce a esforzarnos diariamente para mejorar y llegar a ser más como Jesucristo.

¿Cómo se acrecienta la fe?
En el Libro de Mormón Alma compara la palabra de dios a una semilla que se planta en el corazón. La analogía se puede aplicar a la palabra de Dios registrada en la Biblia, el Libro de Mormón y la palabra hablada por profetas modernos. Alma explica claramente el proceso de acrecentar la fe. Lea Alma 32:26-43 y responda las siguientes preguntas:

¿Cómo un deseo de saber la verdad conduce a la fe?
¿Cómo sabré que la palabra es de Dios?
¿Qué necesito hacer para obtener una respuesta?
¿Qué le sucederá a mi fe si no la nutro con estudio y oración continuos?
¿Cómo mantengo fuerte mi fe?

Nuestra fe crece a medida que estudiamos las escrituras y llegamos a un mayor entendimiento de quién es Dios y lo que Él desea para nosotros, Nuestra fe se fortalece a medida que guardamos los mandamientos a pesar de las pruebas y a medida que actuamos de acuerdo a los susurros del Espíritu. El Padre Celestial nos bendice a medida que ejercitamos nuestra fe y guardamos los mandamientos. El Señor sabe que no podemos resistir a la tentación solos. En 3 Nefi 18:18 Él nos enseña que podemos resistir la tentación con Su ayuda.

He aquí, en verdad, en verdad os digo que debéis velar y orar siempre, no sea que entréis en tentación; porque Satanás desea poseeros para zarandearos como a trigo.
En Juan 7:16-17, Cristo enseñó que podemos saber si un principio es verdadero al vivirlo. Él le dijo a la gente:

Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

Podemos aplicar esto a cualquier principio del evangelio. Si tenemos dificultades para aceptar un mandamiento específico, primero necesitamos vivirlo, y luego sabremos que es de Dios. Por ejemplo, si no comprendemos por qué Dios nos pide guardar el Día de Reposo, debemos dedicarle el día a Él y ver las bendiciones que vienen a nuestras vidas. Este principio también se enseña en el Libro de Mormón. En Éter 12:6, leemos:
Fe es las cosas que se esperan y no se ven; por tanto, no contendáis porque no veis, porque no recibís ningún testimonio sino hasta después de la prueba de vuestra fe.

Arrepentimiento

La fe en Jesucristo nos conduce al segundo principio del evangelio el cual es el arrepentimiento. El arrepentimiento es el proceso por el cual cambiamos de un estado de pecado a un estado de rectitud.

¿Cómo nos arrepentimos?

Mosíah 4:10
Doctrina y Convenios 58:43
2 Corintios 7:9-10

Aprendimos en la lección 2 que el arrepentimiento es uno de los propósitos centrales de nuestra vida en la tierra. El arrepentimiento es un proceso. El primer paso en el arrepentimiento es reconocer que hemos pecado. Cuando nuestra fe crece, reconocemos las cosas que estamos haciendo mal y sentimos tristeza que viene de Dios. Amamos a Dios, y sentimos pesar de que hemos desobedecido Sus mandamientos. Deseamos cambiar y llegar a ser más como nuestro Padre Celestial. Luego actuamos de acuerdo a este deseo. Debemos confesar nuestros pecados a Dios a través de una oración y pedirle perdón. Luego debemos abandonar nuestros pecados o dejar de cometerlos. Cambiamos nuestros pensamientos, deseos, creencias y acciones. No es suficiente sólo el dejar de hacer mal. Debemos hacer más lo que es correcto. Para que el arrepentimiento sea completo debemos hacer una restitución. Esto significa que hacemos todo lo podemos para arreglar los problemas que hemos creado al pecar.

A medida que nuestra fe crece combatimos nuestro deseo de cometer pecado. Nuestro deseo de complacer a Dios y guardar Sus mandamientos aumenta. Continuamos cometiendo errores pero nos esforzamos constantemente para corregir estos errores. Nos esforzamos por seguir el ejemplo que Cristo dejó y vivir como Él lo hizo.

¿Cómo el arrepentimiento nos ayuda a recibir misericordia?
Alma 42:13, 21-24

¿Qué bendiciones se nos promete cuando nos arrepentimos?
Helamán 5:10-11
Doctrina y Convenios 58:42
Isaías 1:18
Doctrina y Convenios 61:2

A medida que nos arrepentimos recibimos el perdón de Dios. Sentimos paz en esta vida y estamos más preparados para vivir con Dios después de esta vida. El arrepentimiento nos proporciona la oportunidad de ser redimidos y vivir con Dios otra vez. Dios nos promete que cuando nos arrepentimos verdaderamente, Él ya no recordará nuestros pecados. Nuestra vida se vuelve gozosa a medida que nos esforzamos para alinear nuestra voluntad con la voluntad de Dios por medio del arrepentimiento.

Bautismo por inmersión y recibir el Don del Espíritu Santo

Para que nuestros pecados sean completamente lavados, debemos ser bautizados por inmersión y recibir el don del Espíritu Santo. Estas dos ordenanzas se deben llevar a cabo por alguien que posee la apropiada autoridad del sacerdocio. El bautismo es una ordenanza sagrada. Una ordenanza es una manea sagrada en que mostramos exteriormente que estamos haciendo un convenio con Dios. Un convenio es una promesa vinculante para ambas partes entre dios y el hombre. Dios establece los términos para todos los convenios del evangelio. Ciertas ordenanzas y convenios son requeridos para la salvación. El bautismo y el recibir el don del Espíritu Santo son dos de estas ordenanzas salvadoras. En la medida que hacemos lo que Dios pide, Él nos promete bendiciones. El convenio bautismal está descrito en las oraciones sacramentales y en otras escrituras.

Lea:
Doctrina y Convenios 20:77
Hechos 2:38
Mosíah 18:8-10

¿Qué prometemos a Dios?
¿Qué nos promete Dios a nosotros?
¿Qué debe hacer una persona para prepararse para ser bautizada?
Moroni 6:2-3
D. y C. 20:37

La autoridad para bautizar le fue dada al Profeta José Smith por Juan el Bautista. Pedro, Santiago y Juan (tres de los Apóstoles originales) restauraron la autoridad de dar el don del Espíritu Santo. Esta autoridad del sacerdocio está contenida en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La manera de bautizar se ha descrito claramente por el Señor en Doctrina y Convenios 20:72-73. Dice:

El bautismo se debe administrar de la siguiente manera a todos los que se arrepientan:
El que es llamado por Dios y tiene autoridad de Jesucristo para bautizar, entrará en el agua con la persona que se haya presentado para el bautismo, y dirá, llamándola por su nombre: Habiendo sido comisionado por Jesucristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Una de las bendiciones del convenio bautismal es que “[nosotros] podamos tener siempre Su Espíritu con [nosotros]”. Esta promesa se cumple cuando recibimos el don del Espíritu Santo. El don del Espíritu Santo es conferido en una ordenanza conocida como confirmación. Con ella llegamos a ser oficialmente miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. A menudo nos referimos al don del Espíritu Santo como el bautismo por fuego o bautismo por el Espíritu. El bautismo por agua está incompleto sin el bautismo del Espíritu. Es uno de los más grandes dones que Dios nos ha dado en esta vida. Este permite al Espíritu morar con nosotros todo el tiempo, mientras vivamos rectamente. El Espíritu Santo nos provee guía en nuestras decisiones diarias. Nos puede advertir del peligro y llevarnos por el sendero de rectitud y seguridad. Él nos conforta cuando estamos pasando por tiempos difíciles, nos testifica de Cristo y nos ayuda a sentir el amor de Dios.

¿Cómo se otorga el don del Espíritu Santo?
Hechos 8:12-17
Doctrina y Convenios 35:6
¿Cuál es el papel del Espíritu Santo?
3 Nefi 27:20
Juan 14:26
Moroni 10:5

En la medida en que guardemos los convenios, recibiremos bendiciones en esta vida y la vida eterna en el mundo por venir.

 

Perseverar hasta el fin

Leemos en 2 Nefi 31:18 que cuando somos bautizados y recibimos el don del Espíritu Santo, entramos en la puerta al estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna. Los siguientes dos versículos explican lo que debemos hacer después de ser bautizados y recibir el don del Espíritu Santo.

Y ahora bien, amados hermanos míos, después de haber entrado en esta estrecha y angosta senda, quisiera preguntar si ya quedó hecho todo. He aquí, os digo que no; porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con fe inquebrantable en él, confiando íntegramente en los méritos de aquel que es poderoso para salvar.
Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna. (2 Nefi 31:19-20)

Para recibir la vida eterna debemos perseverar hasta el fin. Para perseverar hasta el fin debemos esforzarnos para vivir como el Salvador vivió y guardar los convenios que hemos hecho. Continuamos desarrollando y ejercitando nuestra fe, arrepintiéndonos de nuestros pecados, renovando nuestros convenios al participar de la Santa Cena semanalmente y siguiendo la guía del Espíritu. Aunque aún cometeremos pecados, debemos esforzarnos para evitarlo para que podamos gozar del don del Espíritu Santo.

¿Qué bendiciones se nos promete por perseverar hasta el fin?
3 Nefi 15:9
3 Nefi 27:16
Mateo 10:22

Resumen:

El Salvador expió por nosotros para que podamos ser limpios de nuestros pecados. Hay ciertos pasos que necesitamos seguir para aplicar la Expiación y recibir la remisión de nuestros pecados. Debemos desarrollar y ejercitar la fe, arrepentirnos de nuestros pecados, ser bautizados y recibir el don del Espíritu Santo, y perseverar en fidelidad hasta el fin de nuestras vidas.

El desafío:

Continúe estudiando las escrituras diariamente para edificar su fe. Continúe leyendo el Libro de Mormón. Usted puede desear estudiar Alma 32 acerca de la fe y 2 Nefi 31 acerca del evangelio de Jesucristo.

Evalúe su vida. Decida qué necesita cambiar en su vida para que usted se acerque a Jesucristo. Arrepiéntase de las cosas en su vida que no estén en armonía con las enseñanzas de Dios.

Asista a la Iglesia el domingo.

Prepárese para recibir las bendiciones que vienen del bautismo y la confirmación. Hable con los misioneros acerca de un día en que pueda bautizarse y recibir la remisión de sus pecados.

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