Conversión de Susan Craig

26 enero, 2009 por  
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Fui criada en un hogar Católico Romano

Por Susan Craig

Crecí en un hogar católico romano. Aunque no me di cuenta a tiempo, en realidad mi ruptura con el catolicismo comenzó con la muerte de mi hermanito a quien nunca llegué a conocer. Él nació a principios de los años 60 y murió a causa de un defecto congénito. Además, crecí creyendo que si un bebé no es bautizado, nunca iría al cielo. Nunca cuestioné esta creencia. Algunos años después, empecé a sentir miedo porque mi hermano que era un bebé no había sido bautizado. No sabía cómo estar segura de ello.

En septiembre de 1972, mi madre (divorciada), mi hermana y mi otro hermano nos mudamos a una nueva ciudad para que así ella pudiera seguir sus estudios de enfermería. Recuerdo que un día cuando regresaba de la escuela a mi casa observé en la primera plana del periódico una foto de dos hombres jóvenes vestidos con camisas blancas y corbatas. No leí la leyenda de la foto y no pensé nada sobre ella. Sin saberlo, mi hermana menor se había hecho amiga de una compañera de clase quien era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Invitaron a mi hermana a su casa para reunirse con los misioneros y empezó a asistir a las charlas. Sin embargo, ella no se identificó con todo eso.

Ella se retiró y después su amiga preguntó si me gustaría ir a mí y reunirme con los élderes. Acepté y comencé a asistir a las charlas. Los élderes hicieron que empezara a asistir a las actividades de los jóvenes, mientras ellos me enseñaban. Finalmente, terminé con las charlas, pero seguí asistiendo a las reuniones. Para mí fue fácil creer lo que los élderes me enseñaban, además entendía el Libro del Mormón a la perfección. Me dijeron que era la palabra de Dios para las personas que habían vivido aquí en la tierra hace muchos años atrás y fue fácil aceptar eso. Intelectualmente, todo tenía sentido para mí, pero en ese momento, aún no tenía un testimonio espiritual que fuera verdadero. Incluso no sabía cómo explicarlo, pero quería creer mucho. Aún me sentía profundamente triste.

No me enfrenté a ninguna oposición por parte de mi familia, pero un día cuando mi padre llamó, me enteré que mi madre le había estado contando a mi padre de mi actividad en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él me preguntó sobre ello y le dije que sí, que había estado asistiendo a otra iglesia. Después me preguntó, “¿La iglesia católica no significa nada para ti?”. Quise decir que “No” en voz alta, pero no pude, ya que no quería herir sus sentimientos. Pero para mí, había dicho que no. El catolicismo ya no significaba nada para mí. No me transmitía ninguna luz ni ninguna esperanza. Después de eso, aún sentía un dolor dentro de mí, necesitaba tener una confirmación en mi corazón sobre la verdad que los élderes me habían enseñado.

Y finalmente sucedió una noche mientras estaba sentada en clase, en la iglesia con otras dos adolescentes. Cada aula tenía la imagen de una iglesia en una pared. El salón donde estábamos tenía la imagen de Pedro, Santiago y Juan otorgando el sacerdocio de Melquisedec a José Smith y Oliverio Cowdery. Antes, había visto innumerables veces esa imagen, pero nunca pensé nada sobre ella. Hasta esa noche en especial, siempre prestaba atención a la lección y a la maestra. Pero en esa noche, por alguna razón, no lo hice, no podía.

Estaba mirando alrededor del salón y mi mirada se quedó fija en esa imagen. Sólo esta vez, no podía quitar la mirada de esa figura. Por alguna razón no podía hacerlo. Nadie se dio cuenta que no estaba prestando atención a la lección, ni siquiera la maestra. Y entonces mi testimonio vino del Espíritu Santo. De pronto, todo mi cuerpo se estaba inundando con el sentimiento más maravilloso y dichoso. En ese instante supe en mi corazón que todo era verdad.

Al día siguiente, me puse en contacto tan pronto como pude con los misioneros de la Iglesia y les pedí que vinieran a nuestro departamento. Cuando llegaron yo estaba muy seria. Ese fue un día memorable para mí. Entonces les dije que quería ser bautizada. Ellos se alegraron tanto. Después me dijeron que temían que les dijera lo contrario. Mi bautizo fue fijado para el 26 de enero de 1973. Pero como estaba tan ansiosa, lo cambiaron de fecha para una semana antes y me bautizaron el 19 de enero. Tan pronto como salí del agua, mi depresión espiritual se había ido. Supe la respuesta a la pregunta de quién yo era y nunca más me sentí triste con esa pregunta.

4 Responses to “Conversión de Susan Craig”

  1. Edgar Pdeñop dice:

    Este relato estuvo bien padre al igual que ello me bautice un 28 de marzo de 2009 y estoy super contento. al leer el relato me vinieron un monton de recuerdos sobre mi cabeza.

    doy gracias ios que conoci el evangelio

    • rocio dice:

      al igual que tu y ellambien tuve esxperienciaravillose bautize os 19 años hace casi 17 años.. me siento muy feliz de habert tomado esecision.. tuve lportunidad de servir en unIsión y me case en el templo.. tengo dos hijhas hermosas y el padre celestial me hendecido con un esposo maravilloso.. que mas puedo pedir.. se que lglesis verdadera.. que Jesucristo lirige!! es mi testimonio..

  2. Rosa Lauz dice:

    Al igual que Susan yo eratolic teniuchas preguntas y dudas. Cuando conoci lglesiodo cambio pari, encontre las respuestas sobre Dios y Jesucristo que siempre busque. voy star agradecidor siempre os misioneros que me llevaron el Evangelio

  3. angelica c. dice:

    es curiso, mi historie conversion es casi identica, nadas que el bebe que fallecio en mi caso fue el bb de 11 dias de nacido de mi hermanenor…y el sentir ese temor de que mi sobrino murio sin el bautizo en casos haciufrir mucho i familia…hoy gracias ios e encontrado muchaz espiritual y tranquilidad, y aunque mi familio se honvertido les gustscuchar lo que les platico respecto al lugar donde este momento se encuentri sobrino…YO SE QUE ESTA ES LA IGLESIA VERDADERA … que dios nuncos desampara..el puso en nuestro camino elder´s parue me ayudaran itigar mi pena.

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