El Plan de Salvación

15 octubre, 2008 por  
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El Plan de Salvación

Second-Coming-Jesus-Christ-MormonLa doctrina mormona se centra alrededor del Plan de Salvación, el cual es el plan de Dios para “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39. El plan de salvación representa la plenitud del evangelio de Jesucristo como es experimentado y vivido por la humanidad.  Este plan, también llamado plan de felicidad, plan de misericordia y plan de redención, nos enseña de dónde vinimos, por qué estamos aquí y hacia dónde vamos.  Responde las preguntas importantes en la vida acerca de quiénes somos y cuál es nuestra relación con Dios.

La vida premortal

Nosotros vivimos antes de nacer.  Un libro de revelación moderna declara: “Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes;” (Abraham 3:22).

Nosotros existimos como hijos espirituales de padres divinos en el Cielo.  Todos conocíamos y adorábamos a Dios el Padre.  Durante la vida premortal aprendimos y crecimos en entendimiento y sabiduría. Dios nos presentó un plan a través del cual nosotros vendríamos a la tierra a ganar experiencia mediante nuestras pruebas.  Debido a que pecaríamos a causa de nuestra debilidad, Dios nos proporcionó a Jesucristo como nuestro Salvador.  Mediante Él podemos arrepentirnos de los errores que cometemos en esta vida.  Algunos de los hijos de Dios no deseaban arriesgarse a venir a la tierra, porque sabían que algunos de nosotros no seríamos capaces de regresar al Cielo.  Lucifer, uno de los hijos espirituales de Dios, condujo esta rebelión y él y sus seguidores fueron arrojados de los Cielos y se convirtieron en el Demonio y sus ángeles.  Ellos buscan tentarnos para desviarnos del sendero correcto, pero Dios ha provisto a Jesucristo como el ejemplo y maestro perfecto, y al Espíritu Santo como nuestra guía en esta vida.

La Creación y la Caída

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Cortesía de Ben Crowder

Dios creó este mundo para nosotros como se encuentra registrado en la Biblia (Génesis 1-2).  Él luego creó nuestros cuerpos “a [Su] imagen y [Su] semejanza” (Génesis 1:26).  El primer hombre y mujer fueron Adán y Eva quienes fueron colocados en el Jardín de Edén.  Adán y Eva participaron del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y cayeron.  La Caída de acuerdo a los mormones es un paso positivo.  Debido a la caída, vivimos en un mundo lleno del bien y del mal.  Ahora tenemos la oportunidad de aprender y crecer a través de nuestras experiencias.  El Libro de Mormón declara:

Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo (2 Nefi 2:25).

Jesucristo venció el pecado original y todos sus hijos nacen inocentes y puros.  A causa de esto, los mormones creen que sólo seremos castigados por nuestros propios pecados, a menos que nos arrepintamos.

Mortalidad

Los mormones creen que cuando nacemos, se coloca un velo en nuestras mentes que no nos permite recordar lo que pasó en la vida premortal (véase Isaías 25:7).  Esto es para que podamos ser probados en nuestra fe y nuestros deseos por hacer el bien.  El Libro de Mormón enseña:

Y vemos que la muerte viene sobre el género humano; sí, la muerte de que ha hablado Amulek, que es la muerte temporal; no obstante, se le concedió un tiempo al hombre en el cual pudiera arrepentirse; así que esta vida llegó a ser un estado de probación; un tiempo de preparación para presentarse ante Dios; un tiempo de prepararse para ese estado sin fin del cual hemos hablado, que viene después de la resurrección de los muertos (Alma 12:24).

Esta vida es un tiempo para aprender y crecer.  Necesitamos aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo y realizar buenas elecciones.  También debemos desarrollar los talentos y crecer en atributos divinos como amor, fe, caridad, esperanza, paciencia, perseverancia, y algunos más (ver Pedro 1:2-9).  Durante este tiempo debemos arrepentirnos de nuestros pecados y errores y tratar de mejorar.  Los mormones a menudo se refieren a esto como perseverar hasta el fin.

También debemos realizar aquellas ordenanzas que Dios ha mandado.  Estas incluyen el bautismo, recibir el don del Espíritu Santo, y participar de los emblemas de la muerte y resurrección de Cristo, a lo cual los mormones llaman el sacramento o Santa Cena. Otras iglesias se refieren a esto como la Eucaristía.

Durante la vida también se espera que nos casemos y tengamos familias y sirvamos a otros a nuestro alrededor.  Debemos compartir las buenas nuevas acerca de Jesucristo con amigos y familia para que ellos también puedan regocijarse con nosotros.

La muerte y el mundo de los espíritus

Eventualmente, todos moriremos, pero la muerte es sólo un paso en el plan de Dios.  La Biblia nos enseña que después de la muerte “y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).  Jesús llamó a este lugar el “paraíso”  (véase Lucas 23:43).  Muchas personas lo confunden con el Cielo pero el paraíso es solamente un lugar de descanso temporal hasta que resucitemos.  El Libro de Mormón nos enseña:

[H]ay un intervalo entre la muerte y la resurrección del cuerpo, y un estado del alma en felicidad o en miseria, hasta el tiempo que Dios ha señalado para que se levanten los muertos (Alma 40:21)

El estado de las almas justas y arrepentidas es el paraíso, mientras que las almas injustas no arrepentidas están en una prisión espiritual (véase 1 Pedro 3:19-20).  Aquí, mientras espero por la resurrección, las almas justas enseñan el Evangelio a aquellos que murieron sin oír acerca de él.  Pedro enseñó que “también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios” (1 Pedro 4:6).

Resurrección y Juicio

Después del mundo de los espíritus, toda la humanidad resucitará.  Esto significa que sus espíritus y sus cuerpos serán reunidos en un cuerpo perfecto e inmortal que está libre de dolor, enfermedad y deformidad.  La Biblia dice:

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán   vivificados (1 Cor. 15:22).

El Libro de Mormón describe la resurrección al decir que “el alma será restaurada al cuerpo, y el cuerpo al alma; sí, y todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un cabello de la cabeza se perderá, sino que todo será restablecido a su propia y perfecta forma” (Alma 40:23).

Esta resurrección es literal y física.  Después de que resucitemos, cada uno de nosotros tendrá un cuerpo físico perfecto así como el de Jesús cuando apareció a Sus discípulos.  Jesús le dijo a Sus discípulos: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

Después de la resurrección, toda la humanidad será juzgada de acuerdo a sus hechos.  El libro de Apocalipsis dice:

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras (Apocalipsis 20:12).

Sólo aquellos que se han arrepentido de sus pecados, han sido bautizados por siervos autorizados por Dios y perseverado hasta el fin arrepintiéndose, sirviendo a otros y mejorando sus talentos y los atributos divinos, serán salvos por medio de la Expiación de Jesucristo.

Tres Grados de Gloria

Todos son diferentes.  Las personas no son buenas o malas, sino que difieren en grados de bondad o maldad.  Debido a esto, Dios recompensará a cada persona de acuerdo con lo bueno que hicieron y la fe y confianza que demostraron tener en Jesucristo. Las personas que son valientes y fieles y se arrepienten de sus pecados recibirán la recompensa más alta, llamada vida eterna, mientras que aquellos que no se arrepienten y no tienen fe en Jesús recibirán menos gloria y tendrán que sufrir en el infierno por sus pecados.

Estos grados en los Cielos son llamados por los mormones los Tres Grados de Gloria. Pablo los menciona en 1 Corintios 15:41-42:

Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.

El Profeta José Smith reveló más acerca de estos grados.  Esta visión se registra en la escritura mormona y en la sección 76 de Doctrina y Convenios.  Los mormones llaman a los tres grados, los Reinos Celestial, Terrestre y Telestial.

  • El Reino Celestial

El Reino Celestial es la gloria más alta.  Es lo que comúnmente se llama Cielo.  Aquellos que van aquí son aquellos que aceptaron a Jesucristo, creyeron en Él, fueron bautizados y guardaron Sus mandamientos.  Ellos se arrepintieron de todos sus pecados y mediante su fe ellos fueron limpiados de todo pecado.  Ellos heredan la vida eterna, la cual Jesús dice es conocerlo a Él y a Dios (Juan 17:3).  Estas personas reciben toda gloria y pueden progresar y perfeccionarse mediante Jesucristo.

En el Reino Celestial, las familias pueden vivir juntas eternamente.  Los esposos y esposas pueden permanecer juntos para siempre.  Ellos moran en la presencia de Dios y Su Hijo, Jesucristo.  El símbolo de este reino es la gloria del sol.

  • El Reino Terrestre

El Reino Terrestre es el segundo grado de gloria.  Este es el lugar final de descanso para aquellos que no fueron valientes en vida, pero aún fueron buenas personas.  Estas personas fueron justas y honorables, pero no aceptaron a Jesucristo como su Salvador.  El símbolo de este reino es la gloria de la luna.

  • El Reino Telestial

El reino más bajo es el Reino Telestial.  Este lugar es donde van aquellos que rechazaron a Jesús y a su evangelio y no se arrepintieron de sus pecados.  Las personas deben sufrir por sus propios pecados, porque Jesucristo no los redimirá hasta el mismo final, después de que hayan sufrido en el Infierno y la prisión espiritual.  Aquellos que van aquí son los mentirosos, asesinos y todos los pecadores que no se arrepientan.  El símbolo de este reino es las estrellas.

  • Tinieblas de afuera

Satanás y sus ángeles serán echados a las tinieblas de afuera, donde no hay luz ni Gloria de Dios.  Algunas personas, que a sabiendas rechacen a Jesucristo y luchen  Su contra, no recibirán ninguna gloria ni salvación de Dios.  Ellos serán arrojados a las Tinieblas de Afuera con Satanás.  Ellos son llamados “Hijos de Perdición”.

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