Oración y Ayuno

28 octubre, 2008 por  
Archivado bajo Principios y temas del Evangelio

Oración y Ayuno
¿Qué es la oración?

Oración MormonaLa oración es quizás el aspecto más importante de la adoración, tanto pública como privada.  A través de la oración, una persona puede hablar con Dios.  Muchas personas oran, pero a algunas personas les resulta difícil porque no entienden su propósito o no saben quién escucha su oración.  Cuando nos demos cuenta de que Dios es nuestro Padre, sabremos que la oración es la manera de hablar con nuestro Padre Celestial.  En nuestras oraciones, podemos compartir nuestras cargas con Dios, darle las gracias por su bondad y buscar respuestas o ayuda de Él.

 

¿Cómo debo orar?

Jesús nos enseñó el esquema básico para la oración.  Él Dijo:

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.  No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro  Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  Venga tu reino.  Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.  El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.  Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a  nuestros deudores.  Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.  Amén” (Mateo 6:7-13)

Nuestras oraciones deben ser honestas y sinceras y no deben  utilizar “vanas repeticiones” de las mismas palabras constantemente.  La oración puede ser como una conversación con un amoroso Padre Celestial.  Este patrón que Jesús enseñó es como un esquema de la oración.

  • Comience por dirigirse a Dios
  • De gracias a Dios por sus bendiciones
  • Comparta sus cargas y problemas con Dios.
  • Pida ayuda o comprensión
  • Finalice en el nombre de Jesucristo

La oración puede ser a menudo combinada con el ayuno.  En el ayuno, nos abstenemos de alimentos y bebidas durante un período de veinticuatro horas o dos comidas.  Esto nos ayuda a obtener poder espiritual.  En general, cuando los mormones ayunan también donan dinero a los pobres, usualmente, entregándolo al obispo, quien distribuye a los pobres y a los necesitados de la zona.  El profeta Isaías describe el mejor ayuno:

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?  ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?  (Isaías 58:6-7)

Gracias al ayuno podemos encontrar paz y descanso para nuestras almas y encontrar el poder espiritual para superar las tentaciones y los pecados.  También podemos expresar nuestra gratitud por las muchas bendiciones que tenemos.

¿Cómo responderá Dios mis oraciones?

Se recuerda a los miembros que pueden recibir respuestas reales del Padre Celestial y que las respuestas a las oraciones pueden venir de muchas maneras diferentes.  El Espíritu de Dios es un canal a través del cual Dios responderá a sus oraciones.  Él vendrá a su corazón y mente y le enseñará la verdad.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.  Juan 14:26

Pero, ¿cómo vamos a saber cuando el Espíritu Santo nos está enseñando?  Tanto la Biblia como el Libro de Mormón enseñan que una cosa que el Espíritu Santo siempre hace es dar testimonio de Jesucristo.  Jesús dijo:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.  El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”.  Juan 16:13-14

Una manera de saber que algo es cierto es ver si da testimonio de Jesucristo.  El Espíritu Santo le confirmará en su corazón que el testimonio es verdadero a medida que lea y ore acerca de ello.  El apóstol Pablo nos enseñó cómo reconocer el Espíritu en nuestras vidas:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.  Gálatas 5:22-23

Cuando sentimos que el amor, el gozo y la paz ingresan a nuestros corazones, podremos saber que el Espíritu Santo nos está diciendo que lo que estamos leyendo y reflexionando es cierto  porque “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto” (Santiago 1:17). Cuando sintamos que el Espíritu de Dios trae paz y gozo a nuestras vidas debemos arrodillarnos y agradecer a Dios en oración y luego actuar en base a ese testimonio.

Las respuestas a las oraciones también pueden venir a través de los acontecimientos que ocurren en nuestras vidas.  A medida que oramos más sinceramente y con mayor frecuencia, será más fácil discernir cuándo nuestras preguntas están siendo respondidas.

¿Con qué frecuencia debo orar?

Amulek, un profeta del Libro de Mormón enseñó que debemos:

“Imploradle misericordia, porque es poderoso para salvar.  Sí, humillaos y persistid en la oración a él.  Clamad a él cuando estéis en vuestros campos, sí, por todos vuestros rebaños.  Clamad a él en vuestras casas, sí, por todos los de vuestra casa, tanto por la mañana, como al mediodía y al atardecer.  Sí, clamad a él contra el poder de vuestros enemigos.  Sí, clamad a él contra el diablo, que es el enemigo de toda rectitud.  Clamad a él por las cosechas de vuestros campos, a fin de que prosperéis en ellas.  Clamad por los rebaños de vuestros campos para que aumenten.  Mas esto no es todo; debéis derramar vuestra alma en vuestros aposentos, en vuestros sitios secretos y en vuestros yermos.  Sí, y cuando no estéis clamando al Señor, dejad que rebosen vuestros corazones, entregados continuamente en oración a él por vuestro bienestar, así como por el bienestar de los que os rodean”. (Alma 34:18-2).

No hay un número de veces que tengamos que orar cada día.  La mayoría de los mormones intentan orar cuando se levantan y cuando se acuestan.  Ellos oran antes de las comidas para dar las gracias a Dios por darles los alimentos.  También debemos llevar una oración en nuestro corazón.  Doctrina y Convenios nos aconseja “Ora siempre para que salgas triunfante; sí, para que venzas a Satanás y te libres de las manos de los siervos de Satanás que apoyan su obra” (D. y C. 10:5).  Pablo dijo que debemos “Orad sin cesar” (1 Tes. 5:17).  Esto no significa que debemos sentarnos a orar todo el tiempo y nunca hacer algún trabajo, sino que debemos orar constantemente y con mucha fe además de llevar una oración siempre en nuestros corazones.

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