La conversión de Wayne al mormonismo

21 febrero, 2011 por  
Archivado bajo Relatos de conversión

Esta es la historia de la conversión de Wayne…

Cuando tenía cerca de 22 años, estaba viviendo una vida de alcohol, drogas y contención con la chica con la que vivía, yo quería encontrar una manera de salir de mi aflicción. Cuando busqué soluciones, todo lo que parecía encontrar eran anuncios que prometían amor, fama o fortuna.

Una noche, mi enamorada y yo nos pusimos de rodillas. Algo que nunca habíamos sentido antes llenó el cuarto, una presencia divina. El poderoso sentimiento  duró algunos minutos, pero ambos sabíamos que era el poder de Dios.

Empecé a sentir y a experimentar muchas cosas milagrosas desde entonces. Un profundo deseo de leer la Biblia me llevó a leer específicamente el Nuevo Testamento. Pero, luego de dos meses, estos buenos y maravillosos sentimientos parecían desaparecer. Aún as,í deseaba unirme a una iglesia y asociarme con personas buenas. Mi enamorada decidió no actuar según la experiencia espiritual que compartimos esa noche, y me mudé. El espíritu nunca permaneció con ella como lo hizo conmigo. Parece que la experiencia fue enviada para mí y no tanto para ella.

De acuerdo a mis estudios, había concluido que debería haber una única y verdadera iglesia; además, que ésta tendría que creer en todo lo que dice la Biblia. Me propuse a encontrar esta iglesia con varias preguntas en mente, que vinieron mientras estudiaba el Nuevo Testamento. Fui criado en la fe Anglicana, así que esa fue mi primera parada. Sentí que las personas con las que conversaba no podían responder ni siquiera mi primera pregunta, así que mi siguiente parada fue la Iglesia Católica. Para entonces, estaba seguro que ésta debía ser la única, porque mi madre fue criada como católica, y sabía que ella no hacía nada incorrecto. Pero nuevamente, no recibía respuestas que satisficieran mi sed por la verdad.

Luego de dos meses de hablar con personas de todas las denominaciones, estuve al borde de detener mi búsqueda para formar mi propia iglesia. Por extraño que parezca, las Páginas Amarillas parecían ser la única fuente para encontrar la verdadera iglesia en la tierra. Busqué “iglesias” y averigüé un nombre que pensé que podía ser lo que estaba buscando. Luego de hablar inútilmente con algunos Testigos de Jehová, noté “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” o Iglesia Mormona. Timbró el teléfono, y un conserje mormón respondió, y empecé a preguntarle. Para mi total sorpresa, todas mis preguntas fueron respondidas satisfactoriamente. De algún modo, incluso este conserje, con su conocimiento de su fe, supo más sobre el Reino de Dios que el clérigo capacitado con el que había hablado.

Luego de haber conversado con el conserje, recordé que mi madre me dijo que uno de los vecinos era mormón, así que fui hasta su casa y lo encontré. Le conté mi historia y me dijo que avisaría a los misioneros, y me fui. Esperé varios días y luego yo mismo llamé a los misioneros. Ellos vinieron a mi casa después de un rato y les conté lo que me había pasado. Ellos sabían que todo esto vino de Dios, y tuvimos muchas visitas maravillosas a medida que me preparaban para mi bautismo.

Lo más difícil para mí fue dejar los cigarrillos. Los había dejado después de mucho esfuerzo, pero había empezado nuevamente  justo cuando ya estaba por bautizarme, empecé nuevamente. Recuerdo bien, que no sentí el Espíritu absolutamente en mi bautizo o confirmación, creo que se debió a que empecé a fumar nuevamente. Luego de dos meses el Presidente de los Élderes del Quórum y uno de sus consejeros pagaron una visita, ya que sabían mi problema con el cigarro, y preguntaron si deseaba la bendición del sacerdocio. Por supuesto que acepté, pero me molesté un poco conmigo por eso, y esto fue cuando la bendición dio efecto. No tuve deseo o antojos por tres días. Luego de esto, los deseos volvieron pero fui capaz de aguantarme.

Otro hábito adictivo con la que tuve un difícil momento fue con la pornografía. Ésta fue más sencilla de dejarlo que el cigarro, pero tomó más tiempo. Creo que ésta se supera con el tiempo. A medida que pasaba el tiempo, olvidaba más las imágenes que estaban en mi mente hasta que desaparecieron. Además, me di cuenta que este deseo sexual es natural pero necesita controlarse. Al pasar el tiempo se hace más sencillo, ya que uno se centra más en el evangelio de Cristo.

Luego de treinta años como miembro de la Iglesia puedo decir que no fue fácil. Los primeros siete años luché bastante tratando de encontrar la felicidad. Luego de tres meses de asistir a los servicios de la iglesia, empecé a estar muy aburrido, y por lo general me preguntaba porque no sentía ninguna felicidad o gozo. Estuve haciendo lo que me pedían como asistir al templo y realizar mis llamamientos, etc., pero por alguna razón, no sentía al Espíritu. Supe que algo estaba haciendo mal pero no veía que era. Dejé de ir a la iglesia por un tiempo. Cerca de hace seis años decidí asistir nuevamente a alguna reunión de la iglesia en todas partes. Luego de un año de tener un compromiso poco entusiasta, limpié el polvo de mis escrituras y las coloqué en la mesa. Aun así me seguía preguntando porqué no encontraba el gozo del evangelio, entonces decidí que debía leer las escrituras de manera diferente a la que lo estaba haciendo. Decidí leerlas de la misma manera como leería un libro favorito. Solía leer un capítulo por día. Empecé a leer el Libro de Mormón, y luego de veinte minutos empecé a sentir el Evangelio Sagrado. Pensé para mí que esto ¿podía ser lo que estuve haciendo mal, leer la palabra de Dios de la manera incorrecta? Al día siguiente hice lo mismo y me di cuenta que mi suposición era correcta… Ahora, cuatro años después, sigo leyendo con mucha devoción el Libro de Mormón, así como, otras escrituras, y ahora disfruto de la compañía del Espíritu casi siempre. La iglesia ya no es aburrida, y la vida es genial. Aún tengo luchas, pero como trato de mejorar, es maravilloso sentir a Dios a mi lado…. 

One Response to “La conversión de Wayne al mormonismo”

  1. Josue Phillips dice:

    Hermano su discurso es inspirador, muchas personas conocen el evangelio y se bautisan, despues de algun tiempo ellos pasan por lismtapue usted paso, no sienten mas lensacion de gozo y esalidez y paz interna, une llaves del evangelio es el libro de mormon, como dijo el Profetose Smith: el Libro de Mormon es el libro mas correcto y que puede acercar os hombres ios mas que cualquier otro libro sobre laz de estierra. En estos momentos estoy esperando mi carpetisional y se sin ningunudue este evangelio es el verdadero, que Jesus vive y tenemos que esforzarnos cadion lire llegar de nuevo uestro Padre Celestial, gracias uestro Salvador Jesucristo.

    Aunque aun no se el lugar que me toque servir, se sin ningunudue el lugar que me toque es porque ahi encontrare as personas indicadas, mis amigos antes de venir stierra, os que prometi enseñar el evangelio si lo obtenin estierra, fui bendecido con buenos padres y naci en el convenio sagrado de este evangelio.

    Soy de Costica, aun no se muchas de las cosas del evangelio y aveces siento que no se nadcercel evangelio, pero siento plenonfianzn Dios, y sere un fiel e incansable servidor y representante de mi salvador Jesucristo. Y como dijo Nefi: yo se que Dios no dandamientos os hijos de los hombres sin prepararles liarue cumplan con lo que se les handado.
    Espero mi llamamiento con ansias y debo decir que con un poco de impaciencia, espero compartir el evangelio con muchas personas, y con el simple hecho de pensar lo que puedan llegar entir lo que siento, el gozo que hay dentro de mi corazon, esas personas que ire redicar, me llenl corazon de felicidad y de lagrimas mis mejillas.

    Espero que se mantengastl ultimo de sus dias aferrado are hierro y se llegue hastl final de ese largo y estrecho camino que nos llev lresencie nuestro Padre Celestial.

    Parerminar quiero compartir mi testimonio: Se sin ningunudue Lglesie Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias es lnicglesierdaderobre las de lierra.
    se que no es difil ser mormon, estamos en el mundo pero no pertenecemos al mundo, es unaree cuerpo, mente y alma, si Dios conmigo quien contri.

    El infierno mismo tiemblnte lbrel señor, ante el sacerdocio y ante los siervos de nuestro Señor. Este evangelio es mas grande que cualquier raza, etnia, pueblo o nacion, ests lglesie Jesucristo, y nuncas seruitadobre lierra.

    Estas cosas las dejo en el santo nombre de mi Salvador Jesucristo, Amen.

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