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	<title>Misioneros Mormones &#187; Relatos de conversión</title>
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		<title>Conversión de Gale</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2011 01:11:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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<p>Cuando tenía ocho años, mis padres se mudaron al sur de  Carolina. Mi padre era ingeniero astronáutico y dejó su cargo de docente en la Universidad John Hopkins para trabajar en el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Cuando llegamos a Los Ángeles, de pronto dejamos de ser judíos, y nunca más se mencionó algo sobre la religión en casa. Mi madre decía de vez en cuando que había tenido una institutriz católica, quién la bautizó, pero que yo recuerde mi madre jamás fue a una iglesia católica.<span id="more-930"></span></p>
<p>Al inicio de cada año escolar, todos los niños llenaban las tarjetas de emergencia –– con quién comunicarse si los padres no estaban en casa, algún problema de salud o alergias, entre otros. Siempre había un espacio en la tarjeta para incluir la religión, y yo siempre dejaba ese espacio en blanco. Simplemente no sabía qué escribir ahí. A medida que me acercaba a mis compañeros, empezaba a sentirme apartada. No solo porque no sabía que llenar en ese espacio, sino porque sentía un gran hoyo en mi vida y a mi parecer eso tenía que estar lleno. Empecé a asistir a varias iglesias con mis vecinos, y la pasaba muy bien.</p>
<p>Un domingo cuando tenía 15 años, llamé a una amiga para ver si le gustaría ir al cine conmigo. Ella me explicó educadamente la razón por la que mantenía sagrado el Día de Reposo, e ir al cine no estaba considerado como actividad de Día de Reposo. Cuando colgué el teléfono, me sentí avergonzada. Sentí que debía saber algo sobre el Día de Reposo, qué se hace y qué no en ese día especial. Poco después, ella me invitó a una “Conferencia de Jóvenes” en su iglesia. Había disfrutado todas las reuniones de las iglesias a las que había asistido con mis vecinos, así que acepté inmediatamente. Ese espacio vacío dentro de mí estaba empezando a molestarme más. Sentí la necesidad de llenarlo con urgencia.</p>
<p>En realidad, había estado en varías Iglesias, pero cuando entré a ésta, sentí algo profundamente nuevo–– un sentimiento repentino y abrumador de felicidad absoluta, que también parecía haber conmovido a los presentes. Supe que estaba en el lugar correcto, y que mi vida estaba a punto de cambiar. Dos hermanas misioneras empezaron a enseñarme por las noches en las “reuniones de casa”, a donde un grupo de jóvenes del barrio asistía conmigo. Observar el proceso de conversión fue tan ilustrativo para ellos como para mí lo era la conversión. Todo lo que me enseñaron se asentó como si ya hubiera conocido todo esto.</p>
<p>Recuerdo que las hermanas estaban tan asustadas de enseñarme la lección de José Smith y su “Primera visión”. Supongo que a varias personas les había ido con sus lecciones hasta que llegaban a ese punto, y luego se paralizaron al ser enseñados sobre un hombre que en tiempos modernos había visto a Dios el Padre y a Jesucristo. Pero para mí esto era completamente lógico. Si los profetas en la antigüedad tuvieron visiones, ¿por qué no ahora? Era más ilógico considerar que las visiones habían cesado por completo. ¿Por qué deberían haber cesado? Recuerdo la pregunta de la Hermana, “¿crees que puedas creer José Smith realmente haya tenido una visión?” Mi respuesta de “por supuesto” fue un gran alivio para ellas.</p>
<p>Mis padres se molestaron conmigo, pero pensaron que mi conversión sería temporal (para entonces estaba saliendo con un chico del barrio; ellos pensaron––nuevo chico, nueva religión), se calmaron. Me bauticé pocos meses después de cumplir 16. Me uní a la iglesia en 1962, y el poder espiritual y sus enseñanzas me protegieron de todos los conflictos de la década de 1960.</p>
<p>Fui miembro de la iglesia por 47 años. Me casé en el templo con un misionero retornado, y hemos estado casados por 42 años. Tenemos 6 hijos y 11 nietos––todos activos en la Iglesia. Hemos vivido en 4 países y viajamos a muchos otros, tuvimos carreras emocionantes, buenos amigos, y nos divertimos bastante. Es cierto que hubo muchos retos, pero el evangelio y la Iglesia Verdadera tienen el poder de guiar, curar y fortalecer. Conocí personalmente que Dios me ama y tiene cosas específicas que Él quiere que yo lo realice. Nosotros vivimos por el Espíritu y seguimos sus indicaciones. Unirme a la Iglesia fue la mejor decisión que pude haber tomado.</p>
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		<title>La conversión de Wayne al mormonismo</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 20:07:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta es la historia de la conversión de Wayne… Cuando tenía cerca de 22 años, estaba viviendo una vida de alcohol, drogas y contención con la chica con la que vivía, yo quería encontrar una manera de salir de mi aflicción. Cuando busqué soluciones, todo lo que parecía encontrar eran anuncios que prometían amor, fama [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>Esta es la historia de la conversión de Wayne… </strong></p>
<p><a href="http://misionerosmormones.com/files/2011/02/christus-jesus-christ-mormon-300x2401.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-909" src="http://misionerosmormones.com/files/2011/02/christus-jesus-christ-mormon-300x2401.jpg" alt="" width="300" height="240" /></a>Cuando tenía cerca de 22 años, estaba viviendo una vida de alcohol, drogas y contención con la chica con la que vivía, yo quería encontrar una manera de salir de mi aflicción. Cuando busqué soluciones, todo lo que parecía encontrar eran anuncios que prometían amor, fama o fortuna.</p>
<p>Una noche, mi enamorada y yo nos pusimos de rodillas. Algo que nunca habíamos sentido antes llenó el cuarto, una presencia divina. El poderoso sentimiento  duró algunos minutos, pero ambos sabíamos que era el poder de Dios.</p>
<p>Empecé a sentir y a experimentar muchas cosas milagrosas desde entonces. Un profundo deseo de leer la Biblia me llevó a leer específicamente el Nuevo Testamento. Pero, luego de dos meses, estos buenos y maravillosos sentimientos parecían desaparecer. Aún as,í deseaba unirme a una iglesia y asociarme con personas buenas. Mi enamorada decidió no actuar según la experiencia espiritual que compartimos esa noche, y me mudé. El espíritu nunca permaneció con ella como lo hizo conmigo. Parece que la experiencia fue enviada para mí y no tanto para ella.</p>
<p>De acuerdo a mis estudios, había concluido que debería haber una única y verdadera iglesia; además, que ésta tendría que creer en todo lo que dice la Biblia. Me propuse a encontrar esta iglesia con varias preguntas en mente, que vinieron mientras estudiaba el Nuevo Testamento. Fui criado en la fe Anglicana, así que esa fue mi primera parada. Sentí que las personas con las que conversaba no podían responder ni siquiera mi primera pregunta, así que mi siguiente parada fue la Iglesia Católica. Para entonces, estaba seguro que ésta debía ser la única, porque mi madre fue criada como católica, y sabía que ella no hacía nada incorrecto. Pero nuevamente, no recibía respuestas que satisficieran mi sed por la verdad.</p>
<p>Luego de dos meses de hablar con personas de todas las denominaciones, estuve al borde de detener mi búsqueda para formar mi propia iglesia. Por extraño que parezca, las Páginas Amarillas parecían ser la única fuente para encontrar la verdadera iglesia en la tierra. Busqué “iglesias” y averigüé un nombre que pensé que podía ser lo que estaba buscando. Luego de hablar inútilmente con algunos Testigos de Jehová, noté “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” o <a class="external_link_tool" href="http://templosmormones.com/52/templos-de-la-iglesia-mormona">Iglesia Mormona</a>. Timbró el teléfono, y un conserje <a class="external_link_tool" href="http://templosmormones.com/">mormón</a> respondió, y empecé a preguntarle. Para mi total sorpresa, todas mis preguntas fueron respondidas satisfactoriamente. De algún modo, incluso este conserje, con su conocimiento de su fe, supo más sobre el Reino de Dios que el clérigo capacitado con el que había hablado.</p>
<p>Luego de haber conversado con el conserje, recordé que mi madre me dijo que uno de los vecinos era <a href="http://www.youtube.com/watch?v=o46e5RnUqRQ" class="external_link_tool">mormón</a>, así que fui hasta su casa y lo encontré. Le conté mi historia y me dijo que avisaría a los misioneros, y me fui. Esperé varios días y luego yo mismo llamé a los misioneros. Ellos vinieron a mi casa después de un rato y les conté lo que me había pasado. Ellos sabían que todo esto vino de Dios, y tuvimos muchas visitas maravillosas a medida que me preparaban para mi bautismo.</p>
<p>Lo más difícil para mí fue dejar los cigarrillos. Los había dejado después de mucho esfuerzo, pero había empezado nuevamente  justo cuando ya estaba por bautizarme, empecé nuevamente. Recuerdo bien, que no sentí el Espíritu absolutamente en mi bautizo o confirmación, creo que se debió a que empecé a fumar nuevamente. Luego de dos meses el Presidente de los Élderes del Quórum y uno de sus consejeros pagaron una visita, ya que sabían mi problema con el cigarro, y preguntaron si deseaba la bendición del sacerdocio. Por supuesto que acepté, pero me molesté un poco conmigo por eso, y esto fue cuando la bendición dio efecto. No tuve deseo o antojos por tres días. Luego de esto, los deseos volvieron pero fui capaz de aguantarme.</p>
<p>Otro hábito adictivo con la que tuve un difícil momento fue con la pornografía. Ésta fue más sencilla de dejarlo que el cigarro, pero tomó más tiempo. Creo que ésta se supera con el tiempo. A medida que pasaba el tiempo, olvidaba más las imágenes que estaban en mi mente hasta que desaparecieron. Además, me di cuenta que este deseo sexual es natural pero necesita controlarse. Al pasar el tiempo se hace más sencillo, ya que uno se centra más en el evangelio de Cristo.</p>
<p>Luego de treinta años como miembro de la Iglesia puedo decir que no fue fácil. Los primeros siete años luché bastante tratando de encontrar la felicidad. Luego de tres meses de asistir a los servicios de la iglesia, empecé a estar muy aburrido, y por lo general me preguntaba porque no sentía ninguna felicidad o gozo. Estuve haciendo lo que me pedían como asistir al templo y realizar mis llamamientos, etc., pero por alguna razón, no sentía al Espíritu. Supe que algo estaba haciendo mal pero no veía que era. Dejé de ir a la iglesia por un tiempo. Cerca de hace seis años decidí asistir nuevamente a alguna reunión de la iglesia en todas partes. Luego de un año de tener un compromiso poco entusiasta, limpié el polvo de mis escrituras y las coloqué en la mesa. Aun así me seguía preguntando porqué no encontraba el gozo del evangelio, entonces decidí que debía leer las escrituras de manera diferente a la que lo estaba haciendo. Decidí leerlas de la misma manera como leería un libro favorito. Solía leer un capítulo por día. Empecé a leer el Libro de Mormón, y luego de veinte minutos empecé a sentir el Evangelio Sagrado. Pensé para mí que <em>esto ¿podía ser lo que estuve haciendo mal, leer la palabra de Dios de la manera incorrecta? </em>Al día siguiente hice lo mismo y me di cuenta que mi suposición era correcta… Ahora, cuatro años después, sigo leyendo con mucha devoción el Libro de Mormón, así como, otras escrituras, y ahora disfruto de la compañía del Espíritu casi siempre. La iglesia ya no es aburrida, y la vida es genial. Aún tengo luchas, pero como trato de mejorar, es maravilloso sentir a Dios a mi lado….  <em></em></p>
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		<title>Conversión de Susan Craig</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 02:50:46 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Fui criada en un hogar Católico Romano Por Susan Craig Crecí en un hogar católico romano. Aunque no me di cuenta a tiempo, en realidad mi ruptura con el catolicismo comenzó con la muerte de mi hermanito a quien nunca llegué a conocer. Él nació a principios de los años 60 y murió a causa [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>Fui criada en un hogar Católico Romano</strong></p>
<p>Por Susan Craig</p>
<p>Crecí en un hogar católico romano. Aunque no me di cuenta a tiempo, en realidad mi ruptura con el catolicismo comenzó con la muerte de mi hermanito a quien nunca llegué a conocer. Él nació a principios de los años 60 y murió a causa de un defecto congénito. Además, crecí creyendo que si un bebé no es bautizado, nunca iría al cielo. Nunca cuestioné esta creencia. Algunos años después, empecé a sentir miedo porque mi hermano que era un bebé no había sido bautizado. No sabía cómo estar segura de ello.</p>
<p>En septiembre de 1972, mi madre (divorciada), mi hermana y mi otro hermano nos mudamos a una nueva ciudad para que así ella pudiera seguir sus estudios de enfermería. Recuerdo que un día cuando regresaba de la escuela a mi casa observé en la primera plana del periódico una foto de dos hombres jóvenes vestidos con camisas blancas y corbatas. No leí la leyenda de la foto y no pensé nada sobre ella. Sin saberlo, mi hermana menor se había hecho amiga de una compañera de clase quien era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Invitaron a mi hermana a su casa para reunirse con los misioneros y empezó a asistir a las charlas. Sin embargo, ella no se identificó con todo eso.</p>
<p>Ella se retiró y después su amiga preguntó si me gustaría ir a mí y reunirme con los élderes. Acepté y comencé a asistir a las charlas. Los élderes hicieron que empezara a asistir a las actividades de los jóvenes, mientras ellos me enseñaban. Finalmente, terminé con las charlas, pero seguí asistiendo a las reuniones. Para mí fue fácil creer lo que los élderes me enseñaban, además entendía el Libro del <a class="external_link_tool" href="http://es.fairmormon.org/Autenticidad_hist%C3%B3rica_del_Libro_de_Morm%C3%B3n">Mormón</a> a la perfección. Me dijeron que era la palabra de Dios para las personas que habían vivido aquí en la tierra hace muchos años atrás y fue fácil aceptar eso. Intelectualmente, todo tenía sentido para mí, pero en ese momento, aún no tenía un testimonio espiritual que fuera verdadero. Incluso no sabía cómo explicarlo, pero quería creer mucho. Aún me sentía profundamente triste.</p>
<p>No me enfrenté a ninguna oposición por parte de mi familia, pero un día cuando mi padre llamó, me enteré que mi madre le había estado contando a mi padre de mi actividad en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él me preguntó sobre ello y le dije que sí, que había estado asistiendo a otra iglesia. Después me preguntó, “¿La iglesia católica no significa nada para ti?”. Quise decir que “No” en voz alta, pero no pude, ya que no quería herir sus sentimientos. Pero para mí, había dicho que no. El catolicismo ya no significaba nada para mí. No me transmitía ninguna luz ni ninguna esperanza. Después de eso, aún sentía un dolor dentro de mí, necesitaba tener una confirmación en mi corazón sobre la verdad que los élderes me habían enseñado.</p>
<p>Y finalmente sucedió una noche mientras estaba sentada en clase, en la iglesia con otras dos adolescentes. Cada aula tenía la imagen de una iglesia en una pared. El salón donde estábamos tenía la imagen de Pedro, Santiago y Juan otorgando el sacerdocio de Melquisedec a José Smith y Oliverio Cowdery. Antes, había visto innumerables veces esa imagen, pero nunca pensé nada sobre ella. Hasta esa noche en especial, siempre prestaba atención a la lección y a la maestra. Pero en esa noche, por alguna razón, no lo hice, no podía.</p>
<p>Estaba mirando alrededor del salón y mi mirada se quedó fija en esa imagen. Sólo esta vez, no podía quitar la mirada de esa figura. Por alguna razón no podía hacerlo. Nadie se dio cuenta que no estaba prestando atención a la lección, ni siquiera la maestra. Y entonces mi testimonio vino del Espíritu Santo. De pronto, todo mi cuerpo se estaba inundando con el sentimiento más maravilloso y dichoso. En ese instante supe en mi corazón que todo era verdad.</p>
<p>Al día siguiente, me puse en contacto tan pronto como pude con los misioneros de la Iglesia y les pedí que vinieran a nuestro departamento. Cuando llegaron yo estaba muy seria. Ese fue un día memorable para mí. Entonces les dije que quería ser bautizada. Ellos se alegraron tanto. Después me dijeron que temían que les dijera lo contrario. Mi bautizo fue fijado para el 26 de enero de 1973. Pero como estaba tan ansiosa, lo cambiaron de fecha para una semana antes y me bautizaron el 19 de enero. Tan pronto como salí del agua, mi depresión espiritual se había ido. Supe la respuesta a la pregunta de quién yo era y nunca más me sentí triste con esa pregunta.</p>
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		<title>Cómo suena Dios</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 02:48:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Cómo suena Dios Por Allison Crecí sin una religión en particular; aunque mis padres estaban entre el Unitarianismo y la agnosis, mi madre ahora dice que ella es una atea. La historia de mi conversión empieza en julio de 1982 en El Cajón, fuera de San Diego, California, donde estaba pasando un tiempo con mis [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>Cómo suena Dios</strong></p>
<p>Por Allison</p>
<p>Crecí sin una religión en particular; aunque mis padres estaban entre el Unitarianismo y la agnosis, mi madre ahora dice que ella es una atea. La historia de mi conversión empieza en julio de 1982 en El Cajón, fuera de San Diego, California, donde estaba pasando un tiempo con mis padres después del nacimiento de mi segundo hijo. Fue un tiempo horrible para mí, ya que su dios era el dinero y hacían todo lo posible por tratar de hacerme divorciar de mi esposo, quien se había quedado en Santa Cruz, California en la universidad mientras yo “visitaba” a mi familia en El Cajón. Si hubiéramos tenido conocimiento de la agenda de mis padres antes, nunca hubiéramos acordado que me quedara allí, pero había tenido dificultades después de dar a luz y ya que mi mamá era una enfermera, ésa parecía la mejor opción en ese momento. Si me hubiera sentido mejor, hubiera sospechado del hecho de que ellos insistieron en llevar todo el mobiliario que era mío o que hubiera conseguido a través de un préstamo a mi persona, con ellos a San Diego.</p>
<p>Terminé caminando al 7-Eleven (un establecimiento comercial) cada día para llamar y hablar con mi esposo acerca del momento difícil por el que estaba pasando –finalmente me di cuenta de que mis padres querían que dejara a mi esposo, que me quedara con ellos con mis dos hijos pequeños, e hiciera el trabajo del hogar para ellos y mis hermanas como una forma de pagar mi estadía. Fui tratada sin contemplaciones y a la vez mis hermanas estaban contentas, así que estaba en un constante estado de confusión y depresión. Cuando mi esposo vino a recogerme, después de saber sus planes e intenciones, le dijeron que consiguiera un trabajo en San Diego en una semana o de otro modo, saliera de mi vida para siempre. Se esforzó bastante pero nada era suficiente, y aun él dudaba de tratar de llevarme de regreso a Santa Cruz en su vieja camioneta pick-up internacional del año 54, porque el alternador le había estado dando problemas todo el camino de venida.</p>
<p>Me dijo que iba a averiguar el nombre del obispo <a href="http://www.mormonmissionprep.com/es/2010/07/27/el-libro-de-mormon/" class="external_link_tool">mormón</a> local e iba a hablar con él. Mi esposo era un miembro converso inactivo de la <a href="http://es.mormonwiki.com/Iglesia_Mormona">Iglesia Mormona</a> en ese tiempo, y él había compartido un poquito de lo que había aprendido, así que le dije que lo hiciera. Cuando él regresó y dijo que el obispo había dicho que él no podía hacer mucho, pero que oraría por nosotros, no pensaba que eso nos ayudaría mucho. Por otro lado, el permanecer en casa de mis padres era inaceptable (y después averigüé que mi padre estaba enfermo mentalmente y estaba afectando a los otros miembros de mi familia en su conducta, tanto que toda la familia tomó su propio rumbo y mis padres se divorciaron. Tengo miedo de pensar qué nos habría pasado a mí y a mis hijos si hubiera escogido quedarme).</p>
<p>Así que empezamos el viaje a Santa Cruz en un ala y con una oración, con todas mis cosas que pude cargar en la parte trasera de la camioneta y mis dos hijos bien sujetos entre mi esposo y yo. Aún no habíamos salido de San Diego cuando empezamos a tener problemas con el alternador, y sentí desesperación. Habíamos avanzado hasta Del Mar, y luego nuestras luces empezaron a parpadear y se apagaron. La empujamos hasta el Restaurante Sambo que estaba abierto toda la noche. Mientras me sentaba hablando con mi esposo de nuestra situación, y el hecho de que él iba a tener que tratar de que un amigo nos enviara el dinero para el repuesto mientras él trabajaba toda la noche, sucedió el primer milagro.</p>
<p>Aun si hubiéramos tenido el dinero para ello, no podríamos haber permanecido en ningún hotel local de Del Mar porque las carreras de caballos los habían llenado, y no habían cuartos en ese lugar para nuestra pequeña familia. Una señora en la mesa detrás de mí se volteó y me dio un billete de cinco dólares. Cuando le pregunté su dirección para que le pudiera enviar el dinero cuando pudiera, ella dijo que no me preocupara por ello, pero que lo “pasara” a alguien más en necesidad (lo que he hecho varias veces desde entonces). Esos 5 dólares me permitieron quedarme con mis pequeños en una mesa toda la noche, porque pude mantenerme comprando un poquito de comida durante el tiempo que estuve allí para justificar nuestra permanencia en ese lugar. El segundo milagro fue que mi esposo pudo arreglar la camioneta y pudimos continuar la marcha, así que llegamos a Big Sur donde pudimos quedarnos con amigos por la noche, y luego viajamos hasta Santa Cruz al día siguiente. Todo esto me hizo pensar acerca de lo que el obispo dijo y empecé a creer en el poder de la oración.</p>
<p>Mis padres me enviaron una carta repudiándome no mucho después y sentí que estaba en el pico de la desesperación. Luego mi esposo sabiamente me dijo que necesitaba a la <a href="http://es.mormonwiki.com/Sociedad_de_Socorro">Sociedad de Socorro</a> y que íbamos a ir a <a class="external_link_tool" href="http://creenciasmormonas.com/">la Iglesia Mormona</a> al día siguiente. Le dije que yo necesitaba más que una organización social y él me dijo que la Sociedad de Socorro lo era, pero que además me enseñarían como ¡hornear todo un pan de trigo! Pensé que valdría la pena tratar, ya que había estado buscando una iglesia hacía un tiempo, y sabía que necesitaba una, pero no había intentado con esta aún. Así que al día siguiente alistamos a los chicos con su mejor ropa y fuimos a la pequeña capilla en las montañas de Santa Cruz.</p>
<p>Mi último hijo, de dos meses de edad, estaba un poquito fastidiado, así que lo llevé a la guardería para mecerlo, donde habían parlantes para escuchar los servicios sacramentales. A medida que escuché al primer discursante, un hermano mayor, un hermoso sentimiento me invadió, y me sentí como si estuviera bañada en una luz dorada. Él no habló de nada extraordinario, pero lágrimas de gozo empezaron a surcar mi rostro mientras mecía a mi pequeño en la vieja silla mecedora que tenían allí. Sentí un testigo poderoso de que algo grandioso estaba sucediendo en esa Iglesia, y mientras observaba a los miembros pasando por los pasillos por un momento, noté que todos sus rostros parecían estar resplandeciendo. Supe que necesitaba averiguar más acerca de esta Iglesia, así que cuando dos jóvenes con camisas blancas se me acercaron (quienes parecían resplandecer más que el resto), tomé el libro que ellos me ofrecieron.</p>
<p>He leído la experiencia de Parley P. Pratt y sé cómo se sintió cuando él leyó el <a href="http://es.mormonwiki.com/Libro_de_Morm%C3%B3n">Libro de Mormón</a>, porque yo he tenido una experiencia similar. Hice poco esa semana, excepto cuidar de mis hijos y leer ese libro, como una persona sedienta en el desierto a quien repentinamente se le da agua fresca y pura, o una persona hambrienta a la que se le da un gran banquete. Ya casi lo había terminado para el fin de semana e hice que los misioneros regresaran y me enseñaran cada noche. Mi razonamiento fue que este libro no podía haber sido escrito por un joven granjero con una educación de tercer grado, así que tenía que ser de un origen diferente al de un hombre. “Por sus frutos los conoceréis” pasó por mi mente, así que, basándome en lo que había visto de los miembros, decidí que era de Dios. Ya había decidido que el bautismo fuera el siguiente paso, después de leer el discurso de Alma en las aguas de <a href="http://lds.org/scriptures/bofm?lang=spa" class="external_link_tool">Mormón</a>, así que cuando los misioneros me preguntaron el jueves si había pensado en bautizarme, les respondí que sí, que estaba lista para ser bautizada esa noche. Ellos dijeron que los había tomado por sorpresa y que necesitaba una entrevista y tenían que alistar la pila bautismal, y me pidieron que el bautismo fuera el domingo.</p>
<p>Así que el domingo fue fijado para el bautismo, una semana complete después de que había ido por primera vez a la Iglesia. El sábado, estaba teniendo algunas dudas, preguntándome si habría sido demasiado apresurada, cuando repentinamente un tremendo sonido de trueno se escuchó sobre mi cabeza, de la nada. No había ni siquiera nubes en el cielo, ni lluvia ni otro trueno, sólo este fuerte sonido reverberando en nuestro departamento de estudiante en el segundo piso. Fue tan fuerte que mi esposo lo escuchó a muchas millas de mí, en el centro, y mi hijo el mayor, en ese entonces de dos años, vino corriendo con su carita pálida y me preguntó: “¿Mamá, así es como suena Dios?” Le dije que pensaba que sí y decidí interpretar que fue la advertencia que necesitaba de que debería, por cierto, continuar con mi bautismo.</p>
<p>Al día siguiente, subimos todos en la camioneta y nos dirigimos hacia la parte baja de la montaña a la autopista. A mitad del camino de bajada, la vieja camioneta, cuya aguja de combustible no funcionaba, se quedó sin combustible. También, mi esposo se dio cuenta de que había dejado su billetera en el departamento, así que tomó a mi hijo mayor, dejándome con el bebé, y empezó a caminar de regreso al departamento. Estaba segura de que íbamos a llegar tarde al bautismo, pero decidí ejercitar mi nueva fe y orar al Señor, pidiéndole que si Él realmente deseaba que me bautizara en esta Iglesia, que por favor nos ayudara. Un corto rato después mi esposo apareció con mi hijo y con combustible. Alguien los había llevado, había escuchado que me iba a bautizar (sin importar en qué iglesia fuera), y ¿llevó a mi esposo al departamento a recoger su billetera, luego a la estación de combustible y luego a la camioneta! Decidí que no necesitaba mayores pruebas de la veracidad de esta Iglesia y una hora más tarde estaba entrando a las aguas del bautismo. En verdad sentí el espíritu de mi recientemente fallecida abuela mientras iba a la capilla, como si ella estuviera sentada un poco más atrás y por encima de mí. Posteriormente me aseguré de realizar la <a href="http://es.mormonwiki.com/Templos_Mormones">obra del templo</a> por ella, y me preguntaba si ella habría estado también ayudándome a continuar a pesar de todas mis pruebas, cuidando de mí como una misión especial del Señor.</p>
<p>Aún soy una miembro firme y fiel miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, casi 24 años más tarde, y he criado a todos mis hijos en el evangelio, Mi testimonio crece más día a día, y aún siento que esa decisión de bautizarme fue lo mejor que hice. Uno de mis hijos, el que era un bebé al momento de mi conversión, salió a una misión a la Misión de California Fresno, a la cual nuestro barrio en Santa Cruz era parte en ese tiempo, así que siento que hemos devuelto las bendiciones a esa zona.</p>
<p>Digo todo esto en el nombre de Jesucristo, amén.</p>
<p>Para hallar mayor información<br />
<a href="http://creenciasmormonas.com/">Creenciasmormonas.com</a><br />
<a href="http://misionerosmormones.com/">Misioneros mormones</a></p>
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		<title>Conversión de Maria &#8211; Fidji</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 02:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Un Testimonio y Mi Testimonio de la Obra del Señor en Fiji Por Maraia Sokia Weingarten Este testimonio es para el Presidente Inosi Naga y para los maravillosos santos de Fiji quienes ahora están viviendo en el norte de California y participarán en la conmemoración maravillosa del cincuenta aniversario de La Iglesia de Jesucristo de [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>Un Testimonio y Mi Testimonio de la Obra del Señor en Fiji</strong></p>
<p>Por Maraia Sokia Weingarten</p>
<p>Este testimonio es para el Presidente Inosi Naga y para los maravillosos santos de Fiji quienes ahora están viviendo en el norte de California y participarán en la conmemoración maravillosa del cincuenta aniversario de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en las Islas Fiji. Los ojos se me llenan de lágrimas cuando pienso y recuerdo mis experiencias cuando era una niña de 6 años de edad y vivía en Suva, cuando nuestras vidas como miembros de la familia Sokia cambiarían eternamente gracias a esta iglesia “norteamericana”.</p>
<p>Mirando el pasado ahora 50 años después, sé que no fue coincidencia; esto es obra del Señor y Él sabía que había llegado el momento de que Fiji recibiera el evangelio. En 1953, mi tío Vuki Tokailagi (quien ahora vive en Nadi), era bibliotecario de la Biblioteca Suva City Library, cuando recogió un libro del basurero titulado “Qué es un <a class="external_link_tool" href="http://lds.org/languages/gospeldoctrine/bookofmormon/start_here_2.pdf">mormón</a>”, el cual llevó a mis padres. Mi padre quien era metodista y mi madre, católica, empezaron a leer el libro y se fascinaron por las ideas de las familias eternas, los grados de la gloria y todo el plan de salvación. La semilla se sembró. Mientras tanto, en Samoa, mi abuelo, John Lava Roberts y mi abuela Maraia estaban hablando con los <a class="external_link_tool" href="http://www.losmormones.org/misioneros_mormones">misioneros mormones</a> quienes se estaban preparando para venir a Fiji para abrir la misión Fiji. Era lógico que mis abuelos les dieran los nombres y la dirección de mis padres. En ese tiempo, la comunicación era muy escasa, por lo que mis padres Peni y Kini Sokia no tenían idea de esta referencia.</p>
<p>En Fiji, Kini tuvo un sueño con dos hombres blancos que venían a visitarla, sueño que para ella fue muy difícil de comprender ya que en ese tiempo los hombres británicos en Fiji no lucían como aquellos que ella vio en sus sueños. De más está decir que, en 1954, cuando los misioneros tocaron nuestra puerta en Flagstaff, nadie puede imaginar la gran sorpresa que se llevó mi madre cuando abrió la puerta. Después de las charlas de los misioneros y las reuniones con la familia Cecil y Loma Smith, los Faiokaus, los Belchers, los Ashleys y los Lobendhns, empezamos a sentir alguna conexión con esta nueva iglesia. No fue sino hasta 1956, cuando Peni Tokailagi Sokia, Joe, Mere y Maraia fueron bautizados en el río Lami, cerca de la casa de la familia Smith.</p>
<p>Tengo recuerdos cuando teníamos reuniones en la casa de los Smith en Lami, en el salón Matanisiga en Toorak, en un antiguo edificio en Desvouex Road en la colina donde ahora se encuentra la capilla Suva, el Masonic Hall cerca al parque Albert y finalmente después la capilla Suva. Recuerdo que iba a la primaria los jueves por la tarde en el antiguo edificio en Desvouex Road, donde Anna Joy Smith era la Directora de la Primaria y Jeannie Belcher era mi maestra de la Primaria. El primer grupo de la Primaria de niños fueron Brian y Elliott Lobendahn, el Vuetis, Joe, Mere y yo. Finalmente, Alice Ashley y Adi Loa Naufahu se convirtieron en Presidentas de la Primaria.</p>
<p>Otros recuerdos que tengo era cuando ayudaba a los <a class="external_link_tool" href="http://www.religionmormona.com">misioneros mormones</a> de construcción de Samoa, quienes vinieron a construir la capilla Suva. Algunos de ellos se relacionaban con mi abuelo Lava y nosotros lo ayudábamos a cocinar para ellos y a lavar su ropa. Entre los misioneros de construcción de los Estados Unidos estaban la familia Wilson, los Bigelows, los Walls y los Mendenhallas. Estas familias misioneras nos enseñaron la forma en que el evangelio se vive a diario.</p>
<p>Recuerdo que el Hermano Cecil Smith trabajó para la ciudad y trajo a algunas personas para sembrar bellas rosas en el jardín frontal de la capilla. La consagración de la capilla Suva fue un gran evento cuando el Presidente David O. McKay vino a consagrarla. La mayoría de los dignitarios de la iglesia se hospedaron en el Hotel Grand Pacific. En esos días, la vista desde la capilla de Suva con vista a la bahía de Suva era espectacular y las puestas de sol eran gloriosas. La iglesia era pequeña y multicultural en la naturaleza y todos nos sentíamos unidos y como una sola familia ya que éramos pocos. El número de misioneros fue incrementándose a seis y la obra misional progresaba lentamente. Recuerdo que Joe se fue a una misión de corto plazo a Lomalima, Lau con el élder Gibson. La familia Walter Smith tenía su pequeña rama en Taveuni. Finalmente, Kwong y Mereoni Yee recibió un grupo en Lautoka y la familia Phillip Lelo en Vatukoula.</p>
<p>El número de miembros en Suva se incrementó y otros Santos de los Últimos Días fueron: Finau, Ruby Lavulo, Manu Tupou, Bale y Falo Keil, Letiola Blake, Mary Powell, Gideon Dolo, Tomasi Tawake de Toorak, Daud Sahim, Ashok Dutta, Avid Hussein, MaryAnn Wright, Sarote Tolo, Breckterfields, Lily Croker, Sheffets, Tiva, Koto y Ruci Cavu, Lydia &amp; Cheetah Emberson, Yvonne Giblin, Francis Vueti y familia, Kini Vitukawalu, Olivia Bitu, los Snows, Dhir, y los Mapas.</p>
<p>Los primeros misioneros fueron el élder Harris y su acompañante, el élder Singleton, el élder Markham quienes después regresaron a enseñar en LDS Tech., Blacker, Todd, Wacker, Grover McGees, Watkins, Lindholms, Oswalds y muchos otros quienes dieron mucho por los miembros de la iglesia. Los presidentes de las primeras misiones como la familia Sampsons, Stones, Coombs, Daltons y Grobergs allanaron el camino para los que vinieron después a trabajar mucho más por la obra.</p>
<p>En los primeros días, hubo momentos en los que no habían suficientes personas para cubrir todas las posiciones en la iglesia mientras tratábamos de organizarla. Recuerdo haber estado en la AMM y también fui la presidenta de la AMM porque no había suficientes personas para llamar a un líder. AMM era el nombre del Programa para Jóvenes Mujeres en ese tiempo. Lo más destacado fue cuando yo dirigí una reunión un martes por la noche en la que el élder Howard W. Hunter y élder Thomas S. Monson fueron nuestros invitados de la noche.</p>
<p>También, recuerdo cuando mi tía Emma Lobendahn fue la presidenta de la Sociedad de Socorro por muchos años. Ella me llamó para ser la maestra de la Sociedad de Socorro cuando tenía 16 años. Cuando recuerdo esos tiempos, creo que las hermanas eran muy tímidas para enseñar, porque el Hermano Anderson siempre asistía a las reuniones de la Sociedad de Socorro. Lo más resaltante de esas reuniones por la noche era después de la Sociedad de Socorro cuando todas las señoras socializaban entre ellas, culminando en un desafío de quien quería correr con la Hermana Breckterfield por todo el pasillo. Esos eran los buenos viejos tiempos. Además de esos momentos divertidos, los domingos, recuerdo que los jóvenes varones se divertían muchísimo llevando al Hermano Willy Finau en su silla de ruedas desde arriba hacia abajo en la pendiente trasera de la capilla como una manera habitual de entretenimiento. Esas eran nuestras experiencias que crearon lazos afectivos en ese tiempo.</p>
<p>Cuando era niña, asistía al Colegio Metodista Femenino de Annesley en donde una tía era la directora. Cuando estaba en octavo grado, recuerdo que me llamaron al frente de todo el colegio durante la formación de los lunes en la mañana y fui humillada por mi tía debido a que no asistía a sus clases de religión y porque asistía a la nueva iglesia norteamericana. Estoy segura de que Joe y Mere tenían suy parte de experiencias, pero desde el principio me di cuenta que ser parte de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días significaba que iba a ser diferente según mi compromiso al momento de mi bautismo. Fui aceptada en el entonces prestigioso y selectivo internado en el colegio Adi Cakobau, pero me retiré porque iba a extrañar todas mis reuniones y actividades de la iglesia si yo iba a Sawani. En otra ocasión, la misma tía encontró otra razón para humillarme en frente de mis compañeros y mis profesores, haciendo de mí un espectáculo, por haber rechazado esa oportunidad. Regresando a esos tiempos, no tengo absolutamente ningún remordimiento por las decisiones que tomé. El evangelio me enseñó desde muy temprano a ser honesta conmigo misma y que esto está entre el Señor y yo.</p>
<p>El primer colegio de primaria se abrió en la Iglesia Suva con nuestro hermano Maorí, Charles Mohi, como director. Blossom Mohi y Mama Sokia estaban siempre ahí ayudándolo con todas las tareas domésticas fuera del horario y en las actividades necesarias para atraer interés al colegio. Lo que yo recuerdo es que la Hermana Ram y Grace Taito estaban entre los primeros profesores. El número de miembros de la iglesia empezó a crecer a un ritmo más rápido que la década anterior.</p>
<p>El colegio de secundaria se abrió en el terreno de la Capilla Samabula, en 1976, con un ex misionero, Howard Wolfgram quien era el director. Algunos de los profesores eran Hiagi Wesley, Rejieli Mejieli, Sereima Qadriu, Ada Whippy y yo. El LDSTC abrió en Tamavua y otro en Maori, el hermano Grecory Tata vino a ayudarnos a organizar el programa musical para el colegio. La iglesia dio un gran salto de reconocimiento en la comunidad. En ese tiempo, cuando regresé a casa a enseñar, el programa de Seminarios e Institutos existía para ayudar a los miembros a edificar sus testimonios y a conocer más sobre la Iglesia. Joe y Inosi Naga hicieron un gran trabajo ayudando a las personas a comprender los principios del evangelio y las doctrinas de la iglesia con la asistencia de Beta como secretaria. Otro persona originaria de Nueva Zelanda, el Presidente Palmer, era el presidente de la misión en ese momento.</p>
<p>La creación de la misión Fiji fue un maravilloso recuerdo de que la obra del Señor cada vez crecía más. Otro hito que se logró fue cuando se realizó una Conferencia de Área en Fiji, en 1976, presidida por el Presidente Spencer W. Kimball. Los santos venían a Fiji y los alrededores de las islas del Pacífico de la misión. Esa fue una experiencia sorprendente porque tuve la oportunidad, junto con los miembros de prensa local y reporteros de periódicos locales, de escuchar al profeta durante una conferencia de prensa especial que hablaba sobre la misión de la Iglesia de Fiji. Fui asignada para cubrir los eventos de la conferencia para la revista Ensign.</p>
<p>El Programa de Basketball Bajo Techo fue otra posibilidad para que la Iglesia ganara reconocimiento en la comunidad, especialmente con todos nuestros élderes americanos como directores del programa. No es necesario decir que tenemos a Michael y Paul Whippy para continuar una tradición que ayudó a la mayoría de los jóvenes a permanecer más unidos como hermanos y hermanas en nuestra Sión de Fiji.</p>
<p>Otros miembros fieles que no he mencionado son los Maiwiriwiris, los Manuelis, los Rams, los Bukalases, los Ramas, los Vitinavulagis, Macawai y muchos, hay muchas más que no he mencionado sus nombres pero ustedes saben quiénes son y también todos aquellos que ahora están asistiendo a la Iglesia, todos dan muchísimo a los fieles maravillosos que condujeron a la Iglesia a lo que es hoy.</p>
<p>Salí para asistir a la Universidad de la Iglesia de Hawái en 1969 y nunca supe lo maravillosos que eran los misioneros, parejas, presidentes de misión, genealogistas, profesores y amigos que vinieron a Fiji para construir sobre el abundante legado de fe y amor que ha prevalecido en esas queridas islas. Estoy muy agradecida por sus contribuciones para ayudar a construir a Sión en Fiji. En 1989, cuando regresé por el funeral de mi hermano Simón, estaba conmovida de ver los rostros de muchos de los habitantes de Fiji en la congregación. Fue un testimonio para mí y sé que esta es la obra del Señor y nada iba a detenerla.</p>
<p>Al principio en Fiji, nos inspirábamos en las experiencias y fortalezas de los pioneros <a class="external_link_tool" href="http://misionerosmormones.com/">mormones</a> de la Iglesia en Utah. No sabíamos mucho pero confiábamos en el Señor. Había conflictos y contención que amenazaban la obra, pero nos ayudaban quienes tenían fe. Recuerdo que en cada reunión de Ayuno y Testimonio, la hermana Ashley, la hermana Lobendahn y la Mama Sokia todos los meses daban sus testimonios y mucho de lo que decían era siempre lo mismo, siempre, siempre lo mismo y algo que ellas mencionaban en repetidas ocasiones era todos esperábamos que algún día en Fiji tuviéramos un <a class="external_link_tool" href="http://www.mormon.org/learn/0,8672,1297-3,00.html">templo mormón</a> en Fiji para así poder hacer la obra del templo.</p>
<p>Estaba viviendo en Utah cuando el profeta Gordon B. Hinckley dio el anuncio de la construcción del Templo en Fiji y recuerdo que rompí en llanto porque recordé los deseos justificados de esas tres madres pioneras y también las oraciones de aquellos que vinieron después de ellas. El Señor vive y Él responde nuestras oraciones si seguimos en Su camino y si somos fieles hasta el fin. Este anuncio no vino sin una prueba. El adversario estaba consciente de cómo esto afectaría la manera en que los santos de Fiji vivían el evangelio. Hubo disturbios políticos y una serie de golpes, incluso el día de la dedicación.</p>
<p>Mis queridos hermanos y hermanas, como las palabras de la Hermana Sheri Dew: “Dios necesita un pueblo poderoso. Seamos como el Capitán Moroni y declaremos de qué lado estamos”. El mundo está lleno de obscenidades y actividades inmorales. Tomen coraje y defiendan lo que es correcto, ruego que el Señor los bendiga en sus esfuerzos a medida que se esfuerzan por guardar los mandamientos y ser parte del ejército de Dios, en hacer que su obra de rectitud siga avanzando. Estoy muy agradecida todos los días por ser miembro de Su Iglesia. Soy testigo de la verdad de todo lo declarado, en el nombre de nuestro amado Salvador Jesucristo, Amén.</p>
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		<title>Crystal busca la verdad</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 01:47:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[Búsqueda de la verdad por Crystal Champion Estoy segura que ahora he encontrado la verdad que estuve buscando por la mayor parte de mi vida. No fui criada en un hogar muy religioso y la verdad es que en mi infancia y en mis años de adolescencia rara vez asistimos a la iglesia. Sé que [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>Búsqueda de la verdad por Crystal Champion</strong></p>
<p>Estoy segura que ahora he encontrado la verdad que estuve buscando por la mayor parte de mi vida.</p>
<p>No fui criada en un hogar muy religioso y la verdad es que en mi infancia y en mis años de adolescencia rara vez asistimos a la iglesia. Sé que mi madre quería que la iglesia fuera parte de nuestras vidas, ya que ella fue criada en un hogar muy religioso y siempre asistía a la iglesia. Además, puedo dar crédito que mi madre trató de llevarnos, pero también ponía muchísimas excusas con respecto al por qué nunca podíamos ir. Esto fue difícil para mí porque desde mis primeros años en la Escuela de Vacaciones de la Biblia había podido comprender las palabras que se encontraban en las Escrituras.</p>
<p>Aunque nunca fui a la iglesia con mi familia, cuando tenía 17 años empecé a asistir frecuentemente. Asistí a la iglesia sólo porque mi amiga y yo cantábamos en el coro y ella me llevó a rastras al primer ensayo y dijo que me iba a encantar. Ella tenía razón y empecé a investigar sobre la Iglesia Católica después de asistir frecuentemente a cada misa en donde el coro cantaba. Pensé que debería hacerme miembro de la iglesia, porque todos los miembros del coro pensaban que yo debería hacerlo ya que me veían allí todo el tiempo y parecía que lo disfrutaba. Llegué hasta a pedir que una pareja fueran mis padrinos y comencé a hablar con el diácono a cargo de los bautizos sobre todas las costumbres y las enseñanzas de la Iglesia. Mientras hablaba con el diácono tuve una sensación extraña y pensé que esta iglesia no era para mí, pero yo no quise decirle a nadie sobre esto porque todos me estaban presionando para que me bautice. Nunca fui bautizada y estoy agradecida por eso, porque hubiera sido muy infeliz.</p>
<p>Antes de empezar a cantar en el coro, había estado pasando por momentos muy duros y siempre recuerdo que las personas decían que lo que me había sucedido era porque el Padre Celestial sabía que yo podía manejar la situación y que tendría la capacidad de ayudar a otras personas a manejar la misma situación. No tenía ni idea de por qué sabía eso, pero sabía y no tenía miedo de decirles a las personas más cercanas a mí.</p>
<p>Por casualidad, encontré a las hermanas <a class="external_link_tool" href="http://es.mormonwiki.com/Misioneros_Mormones">misioneras mormonas</a> a inicios de otoño de 2003, mientras estaba cuidando a un niño para la madre de un amigo de la familia, quien estaba enferma. Escuché que alguien tocó la puerta y al abrirla vi a las jóvenes damas paradas delante de mí y me hicieron una pregunta, las invité a entrar a la casa y hablamos. Las dos misioneras eran la hermana Andrea Bayles y la hermana Brooke Bessilever. Sólo me reuní con ellas pocas veces antes de que una de ellas fuera enviada a casa por problemas de salud y la otra hermana fuera enviada a Horseheads. Antes de irse, ellas fueron a despedirse y contarme lo que estuvo sucediendo pero no estuve en casa en ese momento y una de las dos hermanas pensó que se iría sólo por tres semanas hasta el siguiente cambio.</p>
<p>Nunca recibí su mensaje y sólo asumí que ellas no supieron cómo reaccionar al incidente que mi padre las hizo pasar la segunda vez que vinieron a verme. Así que continué con mis estudios y no pensé más sobre eso. Aproximadamente después de 2 a 3 meses, dos nuevas hermanas misioneras se presentaron amablemente en la puerta de mi casa tratando de ubicarme por una o dos semanas. La Hermana Carly Felice y la Hermana Dawn Vanlandingham vinieron a mi casa una noche y mi mamá les dijo que iba a llegar a casa en aproximadamente una hora. Decidieron rodear toda mi calle y así finalmente me encontraron. Parecía que ellas siempre venían a mi casa cuando yo estaba en la universidad o en el ensayo del coro o cuando estaba haciendo algo por la Iglesia Católica local. Para ser honesta, yo me habría rendido si hubiera estado en su caso, pero estoy feliz de que no lo hicieran. No sólo trataron de mantenerse en contacto conmigo, sino también hicieron que los élderes trataran de ubicarme, pero no pudieron encontrar mi casa. Aproximadamente después de una semana, la Hermana Vanlandingham fue trasladada y la Hermana Rebekah Nuttall la sustituyó. Fue de esa manera como las cosas empezaron a cambiar para mí y donde encontré a dos amigas para toda la vida.</p>
<p>La primera vez que me reuní con la Hermana Felice sabía que la iba conocer y también tuve la misma sensación la primera vez que me reuní con la Hermana Nuttall. No sé de dónde vino este sentimiento, pero sabía que había encontrado a dos de mis amigas más cercanas y sabía que iba a conocerlas porque recordé un sueño de cuando yo tenía aproximadamente 5 años y cuando las vi fue como revivir ese sueño.</p>
<p>Ahora, les diré que les tomó tiempo a las hermanas pedirme desde la primera reunión hasta días previos de Navidad que asista a la iglesia. Y debo decir que la única razón por la que fui fue porque ellas me llamaron y me dijeron que alguien iba a estar ahí a las 7:45 a.m. para recogerme y que yo iba a cantar en el programa de Navidad. Debo decir que lo que hicieron fue algo bueno porque de lo contrario no iba a asistir a esta iglesia, ya que me iba a sentir culpable por no cantar en el Coro Católico, al cual yo pertenecía y no había perdido ni una sola misa en la que el coro cantaba durante los tres años que había formado parte de él. Debo decir que conseguir que vaya a la iglesia fue lo que realmente hizo que quisiera unirme a ella, porque los miembros de Liverpool Ward eran y son muy amables, amorosos y acogedores. Ellos me dejaron cantar en el coro, aunque no sabía ninguna de las canciones y en realidad tuve que aprender todo el programa en apenas 45 minutos.</p>
<p>En el siguiente servicio al cual asistí, el director del coro me preguntó si me gustaría cantar un número musical especial con ellos, en un pequeño grupo y yo dije que sí quería. Sorprendentemente esto sucedió un domingo antes de ser bautizada. Ya cuando las hermanas me preguntaron si quería ser bautizada, yo contesté enseguida que sí; sin embargo, estaba muy nerviosa y asustada, ya que aunque sabía que todo lo que me habían enseñado era verdad –y en realidad, lo sabía desde el principio– tenía miedo al rechazo, el cual yo estaba segura iba a suceder cuando diera este paso tan importante y también creo que estaba incómoda haciendo algo que me hacía feliz para tener un cambio.</p>
<p>Sin embargo, antes de pasar mi entrevista para ser bautizada, sentí que necesitaba informarles algo y también obtener la opinión de la Iglesia sobre algo que me había sucedido. No les dije yo misma, tenía una amiga –que irónicamente fue la persona a quien le había pedido que fuera mi madrina– quien tomó el tema para decirles por mí, por qué yo no sabía cómo decirles que había sido violada muchas veces. Ahora la pregunta que les hice fue ¿Cómo la Iglesia considera a una persona víctima de violación, como una víctima o como una persona que se lo merecía? Cuando ellas dijeron que la Iglesia no culpa a la víctima, hizo mucho más fácil mi decisión de ser bautizada.</p>
<p>Lo último que sucedió para que mi elección de ser bautizada fuera la correcta fue la bondad y la compasión que ellas me mostraron el día en que se enteraron todo lo que pasé y el amor que me mostraron después de enterarse de lo sucedido. Eso fue todo lo que necesitaba saber, que estaba en lo correcto, necesitaba estar entre personas que aman a pesar de todo. También sabía que yo no tenía que cambiar lo que realmente era, porque me sentía que era aceptada y que ellos no me juzgarían por la forma como era.</p>
<p>¡Ahora para mi bautismo! El día que fui bautizada, fui temprano al centro de reuniones para hablar con las hermanas y ayudarlas con los preparativos. Estuve ahí con ellas aproximadamente una hora y después regresé a casa para comer y alistarme. Todo el día no sentí nada de nervios, sólo me sentí emocionada y ansiosa; luego regresé al centro de reuniones, me cambié de ropa y las hermanas misioneras me tomaron entre 5 a 10 fotos antes de ser bautizada. Tan pronto como me cambié de ropa, empecé a ponerme muy nerviosa y no podía sentarme por mucho tiempo, por lo que decidí caminar por todo el ambiente y el edificio hasta que pude sentarme más tranquila. Las hermanas hicieron mucho por mí, ellas escogieron a todos los oradores y al caballero que me bautizaría. Me sorprendió que ellos se tomaran todo ese tiempo de sus ocupados horarios para arreglar, básicamente, todo el bautismo.</p>
<p>Antes de ser bautizada, todos cantaron y eso realmente me sorprendió porque no esperaba que ellos hicieran tanto para ese bautismo. Estoy muy agradecida que lo hayan hecho porque hicieron que ese momento sea mucho más memorable para mí, ya que nunca nadie se había ofrecido para cantarme. Siento que el Padre Celestial verdaderamente me bendijo con las dos misioneras que necesitaba para encontrar la verdad y que me llevaron a Su Iglesia. Sé que las dos misioneras, a quienes afortunadamente tuve la suerte de tenerlas en mi vida, fueron las que necesité para que trajeran la luz a mi vida y me saquen de la oscuridad que había comenzado a controlarme. Todos los misioneros que me enseñaron son muy personas a quienes aprecio y sé que todos ellos estaban destinados a estar en mi vida.</p>
<p>También sé que el hermano que me bautizó era el que debía, ya que lo conocía aproximadamente por 5 años y aunque no sabía que era miembro de <a class="external_link_tool" href="http://www.allaboutmormons.com/Blog/unirme_iglesia_mormona_unirse_siga_SPAN_26.php">la Iglesia mormona</a>, cuando descubrí y me preguntaron si quería ser bautizada, sabía que quería que él llevara a cabo el bautismo. Por lo tanto, a medida que el Hermano Chistman-McArty y yo entramos a la pila bautismal, la cual lamentablemente estaba muy fría debido a que el tanque de agua caliente se había malogrado, yo estaba nerviosa y con frío. Soy una persona muy tímida, así que el hecho de tener a 20 o 30 personas mirándome no alivió mis nervios y sentía que quería acabar con todo eso para que las personas ya no me observaran. Fui bautizada y cuando salí sacudí la cabeza porque el agua estaba demasiado fría, y eso arrancó la risa de todos ellos, incluso los misioneros.</p>
<p>Bien, tengo que decir que lo siguiente que hice fue un poco tonto, salí por el lado equivocado y después tuve que regresar y cruzar la pileta para ir por el lado apropiado para que de esa manera me pudiera cambiar. Me tomó un poco más de lo usual cambiarme debido a que me dijeron que podía tomarme mi tiempo. Lo hice y cuando regresé a la sala, me saludaron afectuosamente y me preguntaron cómo me sentía, yo contesté “con frío”. Estoy muy agradecida con todas las personas encantadoras que hablaron y cantaron en mi bautizo, además estoy agradecida de que las hermanas fueran tan serviciales en reunir todo.</p>
<p>El domingo siguiente después de mi bautizo, que fue el jueves 8 de enero de 2004, fui muy bendecida también por ser testigo de la bendición de un bebé, además de cantar una canción especial con un grupo pequeño. Se me pidió que cantara esto antes de ser bautizada, lo cual fue un poco extraño para mí ya que normalmente las iglesias no piden a una persona que no sean miembros cantar en un número especial. Pensé que esto fue muy emocionante y después de que fui confirmada por el Obispo Alan Taylor y otras dos personas, canté y pienso que esto fue la mejor bienvenida que pude haber tenido. Estoy tan sorprendida que yo haya hecho eso sin preocuparme de la reacción de mi familia.</p>
<p>Debo decir que yo estaba muy feliz de que mi madre, mis dos hermanas y nuestro vecino asistieran al bautismo y mi madre asistiera a mi confirmación. Realmente, no esperaba que ellos asistan, debido a los pensamientos negativos que ellos tenían sobre la Iglesia, por lo que la gente decía y las cosas negativas que están en Internet. Toda la semana previa a mi bautizo y confirmación, sentía que me sacaba todo el peso del mundo que llevaba sobre mis hombros y la oscuridad que una vez invadió mi mente y mi corazón se convirtió en una gran y gloriosa luz. Nunca podré pagar a las misioneras, quienes fueron una parte integral de mi salud espiritual y emocional, por toda la fe y el amor que ellas tienen por todas las personas y el Evangelio. Les debo mi vida en muchos aspectos y aún me mantengo en contacto con todas ellas.</p>
<p>Me gustaría decirles a todos quienes lean este testimonio y que no estén seguros si <a class="external_link_tool" href="http://www.mormon.org/welcome/0,6929,403-3,00.html">La Iglesia SUD</a> (Mormona) es la verdadera, que sé sin duda alguna en mi mente y corazón que lo es. Estoy muy agradecida que el Padre Celestial me diera la oportunidad de escuchar el evangelio restaurado a través de Sus bondadosos <a class="external_link_tool" href="http://misionerosmormones.com/">misioneros mormones</a>. Quiero decirles a todos los misioneros que al leer esto sepan que ellos causan un impacto en todas las personas que los rodean, incluso cuando parece que nadie está notando la verdad que ustedes poseen. Sé que <a class="external_link_tool" href="http://www.facebook.com/pages/Jose-Smith-el-Profeta/106146745732?v=info">Joseph Smith</a> fue un profeta y que Gordon B. Hinckley es el actual profeta. Sé que el Evangelio es verdadero y que los principios que se enseñan pueden y llevarán gozo y felicidad a su vida, de la misma forma como cambiaron la mía. Sé que el Padre Celestial sólo nos da lo que nosotros podemos manejar y todo el dolor que hemos pasado Él lo ha sufrido. Quiero a esta Iglesia con todo mi corazón y sé que le puede ayudar tanto, si no es mucho más, como me ha ayudado.</p>
<p>Quiero dar las gracias al Padre Celestial, a los misioneros y a todos los miembros de esta encantadora Iglesia Mormona que me han enseñado que hacer lo correcto es siempre lo que se debe hacer. Y si hacer lo correcto provoca a su alrededor odio y persecución contra usted, el Padre Celestial siempre estará ahí a su lado pase lo que pase y Él sabe y siente todo su dolor y también el dolor de todos en la tierra. Y saber que me ha ayudado a darme cuenta que aquellos que ya no quieren ser amables conmigo por lo que yo creo, son personas que no deberían estar a mí alrededor en este momento porque ellos no están preparados para escuchar ni aceptar la verdad. No estoy diciendo que se olviden de ellos, sino que simplemente sean un ejemplo y no trate de obligarlos a nada, sólo siembre la semilla y ore para que ellos se sensibilicen ante la verdad y felicidad que usted desea compartir con ellos.</p>
<p>Les deseo a todos ustedes la mejor de las suertes con la elección que van a realizar y espero que se inclinen hacia el Padre Celestial como su guía, quien le dirá todo que usted necesita saber. Dejo todo esto para ustedes en el nombre de Jesucristo. Amén.</p>
<p>Para más información<br />
Mormonismo.net</p>
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		<title>Conversión de Richard Jewel Willoughby, hijo</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 00:23:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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		<description><![CDATA[La Historia de Conversión de Richard Jewel Willoughby, hijo. 5 de Enero de 2006 Para narrar correctamente mi historia necesito dar a conocer mis antecedentes familiares. Mi padre nació en Independence, Missouri y fue bautizado como miembro de la Iglesia cuando tenía 8 años de edad; sin embargo, cuando era adulto ya no era miembro [...]]]></description>
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			   </div><p><strong>La Historia de Conversión de Richard Jewel Willoughby, hijo. 5 de Enero de 2006</strong></p>
<p>Para narrar correctamente mi historia necesito dar a conocer mis antecedentes familiares. Mi padre nació en Independence, Missouri y fue bautizado como miembro de la Iglesia cuando tenía 8 años de edad; sin embargo, cuando era adulto ya no era miembro activo. Además, él se unió a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y fue enviado a Burtonwood, Inglaterra durante la Guerra de Corea. Por otro lado, mi madre nació en Macclesfield, Cheshire, Inglaterra, y tuvo tres hijos de mi padre antes de que se divorciaran. A los cuatro años, yo fui criado en Inglaterra con mi madre y mi nuevo padrastro. Mientras yo crecía, no sabía nada sobre mi herencia mormona y nunca me puse en contacto con ningún miembro de la iglesia.</p>
<p>Mi madre era católica y mi padrastro nunca mencionó nada sobre religión, fue un buen trabajador y era una buena influencia. Si yo le pedía que hiciese algo por mi y él pensaba que podía hacerlo por mí mismo, él decía: “Utiliza tu propia iniciativa”. Nunca fuimos a la iglesia como una familia, pero cuando yo era niño, recuerdo a mi madre diciéndome que existía un: “Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo”. Ella decía que yo podía orar a Dios Padre y pedirle lo que necesitaba. Pude entender el hecho de pedir lo que quería, un niño sabe cómo hacer eso. Pero ella decía que necesitaba tener fe. No lo entendí ¿Qué era fe? Bueno, me adelanto rápidamente a la edad de doce años, en ese tiempo estaba pasando por momentos tan difíciles en el colegio que sentía que no podía hablar con nadie. Me acostaba silenciosamente en mi cama, había lágrimas en mis ojos, no había nadie a quien recurrir. Yo recordaba las palabras que mi mamá había dicho hacía años atrás y entonces oraba lo mejor que podía a “Dios Padre”. En mi mente lo consideraba como un abuelo, una persona real. Iniciaba la oración de esta manera: “Dios, no sé si tú existes, pero ayúdame por favor…” No creo que eso era una buena fe, pero mis oraciones eran respondidas.</p>
<p>En ese tiempo, asistía a un colegio católico pero no era miembro de ninguna iglesia. Cuando me enseñaron sobre la Trinidad, tuve dificultades con el concepto, ya que no parecía ir de la mano con mi experiencia de orar al Padre.</p>
<p>A la edad de 20 años, quería ver a mi padre, a quien no había visto desde que tenía 4 años de edad. No sabía en qué parte de Norteamérica estaba viviendo él. Cuando estuve de visita en mi ciudad natal, Macclesfield, vi una iglesia con un nombre extraño –“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”. No era una iglesia inglesa que conociera, es por eso que pensé que quizás era una iglesia norteamericana. Entré y conversé con una mujer que limpiaba el piso. Le dije que estaba buscando a mi padre norteamericano y ella anotó mi nombre y dirección y me dijo que alguien iba a ponerse en contacto conmigo. Poco después, recibí una carta del Obispo del Barrio de Macclesfield diciéndome que quizás yo debería escribir a la Biblioteca de Genealogía de la ciudad de Lago Salado. Mi madre recordó que mi abuela vivía en Utah y que ella se llamaba Martha Harrison, por su segundo esposo. Entonces, escribí una carta donde mencionaba el nombre de la madre de mi padre.</p>
<p>Mi abuela era miembro activo de <a class="external_link_tool" href="http://expositorsud.wordpress.com/category/historia-de-la-iglesia/">La Iglesia SUD</a> y mi abuelo de la Iglesia SUDR. Mi abuela trabajaba para la iglesia en la oficina de prensa de Sión, en Independence, Missouri. Cuando Sión se trasladó a Utah en 1946, ella se mudó por su trabajo. Cuando mi carta llegó a la secretaria de la Sociedad de Genealogía, ella conocía a mi abuela y la llamó. Mi abuela me escribió diciéndome que mi padre estaba en Inglaterra en su servicio temporal de catorce semanas para la Fuerza Aérea. Richard padre me escribió y yo viajé inmediatamente al sur para reunirme con él, sin decirle nada. Él se había casado dos veces más y su tercera esposa, mi madrastra, me recibió en la puerta. Hablé con mi padre y me explicó como él se había mantenido fuera de mi “nueva” familia para evitar problemas, pero que ahora todo era diferente. Nos frecuentamos mucho hasta que él volvió a los Estados Unidos.</p>
<p>Yo me comunicaba con mi padre y mi abuela mediante cartas. Después de algunos meses, le pregunté a mi abuela acerca de la iglesia a la que asistía en Macclesfield. Ella me contestó enviándome dos panfletos: “Qué iglesia es la correcta” por Mark E. Peterson y “El testimonio de José Smith”. Yo no asistía a ninguna iglesia, pero pensaba que había algo en la Biblia o en alguna parte por la que muchas personas tenían interés. Sin embargo, recordé mi niñez cuando todo era desesperación, yo oraba a Dios Padre y mis oraciones eran respondidas. También tenía una Biblia que había comprado y leía partes de ella. En especial, me gustaba el libro de Proverbios y me gustaban mucho los dichos sabios. Tenía curiosidad sobre los Diez Mandamientos y los encontré en Éxodos y los leí muchas veces.</p>
<p>Estos dos folletos fueron mis dos primeras exposiciones a la Iglesia. No estaba interesado en éstos, pero me sentí obligado al menos a echarles un vistazo porque mi abuela se había tomado el tiempo en enviármelos. En febrero de 1974, mientras estaba echado en mi cama los leía rápidamente para cumplir con mi obligación. Los dejé de lado y decidí dormir. Sin embargo, no podía dormir y cogí el primer folleto llamado “Qué Iglesia es la Correcta”, el cual leí desde el comienzo hasta el final. También leí todo el panfleto de “El Testimonio de José Smith”.</p>
<p>“Qué Iglesia es la Correcta” citaba versos de la Biblia, era metódico y lógico en su presentación. Era la primera vez que yo pensaba de esa manera de una Iglesia, aunque no tuve ningún sentimiento real sobre ésta. El testimonio del profeta fue diferente. Un párrafo que resaltaba fue el siguiente:</p>
<p>En aquel tiempo me fue motivo de seria reflexión, y frecuentemente lo ha sido desde entonces, cuán extraño que un muchacho desconocido de poco más de catorce años, y además, uno que estaba bajo la necesidad de ganarse un escaso sostén con su trabajo diario, fuese considerado persona de importancia suficiente para llamar la atención de los grandes personajes de las sectas más populares del día; y a tal grado, que suscitaba en ellos un espíritu de la más rencorosa persecución y vilipendio. Pero, extraño o no, así aconteció; y a menudo fue motivo de mucha tristeza para mí. (José Smith – Historia 23).</p>
<p>Pensé que también era extraño, y me identifiqué con José.</p>
<p>Otro Párrafo que decía lo siguiente:</p>
<p>Durante el tiempo que transcurrió entre la ocasión en que vi la visión y el año mil ochocientos veintitrés —habiéndoseme prohibido unirme a las sectas religiosas del día, cualquiera que fuese, teniendo pocos años, y perseguido por aquellos que debieron haber sido mis amigos y haberme tratado con bondad; y que si me creían engañado, debieron haber procurado de una manera apropiada y cariñosa rescatarme— me vi sujeto a toda especie de tentaciones; y, juntándome con toda clase de personas, frecuentemente cometía muchas imprudencias y manifestaba las debilidades de la juventud y las flaquezas de la naturaleza humana, lo cual, me da pena decirlo, me condujo a diversas tentaciones, ofensivas a la vista de Dios. Esta confesión no es motivo para que se me juzgue culpable de cometer pecados graves o malos, porque jamás hubo en mi naturaleza la disposición para hacer tal cosa. Pero sí fui culpable de levedad, y en ocasiones me asociaba con compañeros joviales, etc., cosa que no correspondía con la conducta que había de guardar uno que había sido llamado por Dios como yo. Más esto no le parecerá muy extraño a cualquiera que se acuerde de mi juventud y conozca mi jovial temperamento natural. (José Smith – Historia 28).</p>
<p>Estaba impresionado que José admitiera los “errores tontos”. Para mí, alguien que dice una mentira no lo diría de una manera tan abierta.</p>
<p>Ahora sé que el hecho de haberme impresionado por esos dos párrafos era porque el Espíritu Santo estaba actuando en mí. Después de más de 30 años, aún sigo teniendo el profundo convencimiento que sentía en ese momento.</p>
<p>Le escribí al Obispo del distrito de Macclesfield y le pregunté sobre la Iglesia y que quería saber más sobre ella. Él contestó mi carta y me invitó a viajar a Macclesfield para que me reuniera con los misioneros. Yo lo hice, recuerdo nuestra primera reunión. Cuando me enseñaban la primera charla, mi mente divagaba. Cuando era un niño, mi madre solía decirme amablemente que “Yo era muy distraído” cuando no prestaba atención. Los misioneros me hicieron una pregunta sobre lo que me estaban enseñando y desde ese momento presté más atención. Después de la primera charla, ellos me dijeron que había otros misioneros en Crewe quienes me iban a enseñar.</p>
<p>Me mostraron el Libro del <a class="external_link_tool" href="http://es.fairmormon.org/Autenticidad_hist%C3%B3rica_del_Libro_de_Morm%C3%B3n">Mormón</a> y empecé a leerlo, cuando el resto de la charla acabó, me presentaron en la Rama de Crewe. El 9 de febrero de 1974, a pocos días de cumplir 22 años, Reginald Marshall Amos, un miembro de la Rama de Crewe, me bautizó en Newcastle-under-Lyme. No terminé de leer el Libro del <a href="http://www.youtube.com/watch?v=IcechFZJswY" class="external_link_tool">Mormón</a> antes del bautismo. No lo necesitaba. Un testigo de la verdad de la historia de un profeta sabe que todo lo demás fluye fácilmente. El Profeta vio a Jesucristo y al Padre, por lo tanto hay un Dios (Padre Celestial) e Hijo. José tradujo el Libro del Mormón, por eso es la palabra de Dios. José organizó la Iglesia, por eso es la iglesia de la cual soy miembro.</p>
<p>Poco después del bautismo, me enfermé y no pude asistir más, luego caí en la inactividad. Estuve enfermo por dos años, no tuve trabajo en todo ese tiempo. Oré a Dios para que me ayudara y si Él lo hacía tendría la fuerza para retornar a la Iglesia. Recibí ayuda y cumplí mi promesa. Desde ese día, incluso cuando estoy en medio de grandes luchas, asisto a mis reuniones para estar al lado de los santos y así no vuelva nunca más a caer en la inactividad.</p>
<p>Cuando regresé a la iglesia, tenía que recibir enseñanzas sobre ella y aprender el evangelio. Tenían que enseñarme las doctrinas, que son los fundamentos sobre los cuales se podían construir mi fe y entendimiento. Había decidido ir a la par con la verdad. La verdad no venía para adecuarse y ajustarse a mi punto de vista del universo. Tenía que cambiar y así seguir el camino de la verdad. No es un proceso fácil y hasta ahora el proceso continúa.</p>
<p>Algunas cosas eran fáciles. Estaba totalmente de acuerdo con la admonición de guardar alimentos y agua. Pensaba que guardar algunas reservas era sólo por sentido común, especialmente a veces cuando el dinero era limitado y sentía la inseguridad de mi familia viviendo de un cheque a otro. También pensaba que tener a alguien como autoridad era sólo puro sentido común. Aunque no siempre obedecía a la autoridad sacerdotal, lo reconocía. Finalmente lo hacía, “utilizando mi propia iniciativa”.</p>
<p>Cuando tenía diecisiete años, había visto el sufrimiento de Biafra en las noticias y sentía que quería hacer algo para ayudar. No sabía que hacer. Recordaba que algún día podría hacerlo. Cuando regresé a la Iglesia, el hecho de que podía realizar algo vino a mi mente, algo que estaba más allá de cualquier cosa que siempre había esperado realizar. Podía ser parte de la construcción de un reino –el Reino. Me puse la meta de que debía trabajar con todo el entusiasmo de una persona convertida –en los momentos de mucho entusiasmo– buscando hacer del mundo un lugar mejor. Un lugar mejor construido con los buenos principios del evangelio de Jesucristo, como el Profeta José Smith nos enseñó y el Profeta de nuestros tiempos. Un lugar mejor gracias a que las madres enseñan que existe un Dios que responde oraciones, incluso en mi caso que sólo tenía una partícula de fe. Un lugar mejor porque una abuela sabía cuándo y qué enviar a su nieto que apenas acababa de conocer.</p>
<p>Nunca nadie necesita estar solo, esa es mi fe.</p>
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		<title>Testimonios escritos y relatos de conversión</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Dec 2008 02:30:16 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Relatos de conversión]]></category>

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			   </div><p><strong>Testimonios e historias de conversión</strong></p>
<p>En esta sección usted podrá observar o leer el testimonio o los relatos de conversión de <a class="external_link_tool" href="http://www.sud.org.es/">mormones</a>. En cierto punto de su vida ellos fueron tocados por el Espíritu Santo y ellos escucharon las enseñanzas de los <a class="external_link_tool" href="http://www.losmormones.org/misioneros_mormones">misioneros mormones</a>. Algunas veces esto sucedió después de que se hicieron amigos de un miembro de <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/creencias_mormonas">la Iglesia Mormona</a>. En otros casos los misioneros fueron el primer contacto con <a class="external_link_tool" href="http://www.elheraldo.hn/Ediciones/2009/01/20/Noticias/Iglesia-SUD-se-suma-a-la-Maraton-del-Saber">la Iglesia SUD</a>. Esperamos que disfrute viéndolos o leyendo sus historias.</p>
<p><strong><a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion-richard-jewel-willoughby-hijo">Relato de conversión de Richard Jewel Willoughby Jr.</a></strong></p>
<p>Para narrar correctamente mi historia necesito dar a conocer mis antecedentes familiares. Mi padre nació en Independence, Missouri y fue bautizado como miembro de la Iglesia cuando tenía 8 años de edad; sin embargo, cuando era adulto…<a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion-richard-jewel-willoughby-hijo">lea más</a></p>
<p><strong><a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion-crystal">Relato de conversion por Crystal Champion.</a></strong></p>
<p>Estoy segura que ahora he encontrado la verdad que estuve buscando por la mayor parte de mi vida. No fui criada en un hogar muy religioso y la verdad es que en mi infancia y en mis años de adolescencia …<a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion-crystal">lea más</a></p>
<p><strong><a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion_maraia">Un Testimonio y Mi Testimonio de la Obra del Señor en Fiji</a></strong></p>
<p>Este testimonio es para el Presidente Inosi Naga y para los maravillosos santos de Fiji quienes ahora están viviendo en el norte de California y participarán en la conmemoración maravillosa del cincuenta aniversario de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en las Islas Fiji. …<a href="http://misionerosmormones.com/testimonios_mormones/testimonios-escritos/conversion_maraia">lea más</a></p>
<p><strong><a href="http://www.misionerosmormones.com/conversion_allison">Cómo suena Dios, por Allison</a></strong></p>
<p>Crecí sin una religión en particular; aunque mis padres estaban entre el Unitarianismo y la agnosis, mi madre ahora dice que ella es una atea. La historia de mi conversión empieza en julio de 1982 en El Cajón, fuera de San Diego, California, donde estaba pasando un tiempo con mis padres después del nacimiento de mi segundo hijo. Fue un tiempo horrible para mí … <a href="http://www.misionerosmormones.com/conversion_allison">lea más</a></p>
<p><strong><a href="http://www.misionerosmormones.com/conversion_susan_craig">Fui criada en un hogar Católico por Susan Craig</a></strong></p>
<p>Crecí en un hogar católico romano. Aunque no me di cuenta a tiempo, en realidad mi ruptura con el catolicismo comenzó con la muerte de mi hermanito a quien nunca llegué a conocer. Él nació a principios de los años 60 y murió a causa de un defecto congénito. …<a href="http://www.misionerosmormones.com/conversion_susan_craig">lea más</a></p>
<p><strong>Sitios Externos con testimonios:</strong></p>
<p><a href="http://mormonescreen.org/">Mormonescreen.org</a><br />
<a href="http://es.youtube.com/creenciasmormonas/">Creenciasmormonas</a></p>
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